El Séptimo Pecado / Queer As Cinema + El Cine de 2025: Memoria, Identidad y el Espejo de Nuestra Época

El Cine de 2025: Memoria, Identidad y el Espejo de Nuestra Época

Un análisis de las películas que definieron el año 2025

La Caja de los Sueños como Espejo Temporal

El 2025 cinematográfico no ha sido un año de clasificaciones ni jerarquías, sino de conexiones. Como la literatura antes que él, el cine nos ofrece un espejo donde vernos reflejados, un mapa donde ubicarnos entre el pasado que arrastramos, el presente que habitamos y el futuro que construimos. Este año, la pantalla grande nos ha recordado que los monstruos no siempre acechan desde fuera: habitan en nuestras casas, en nuestras memorias colectivas, en las identidades inacabadas que aún nos definen.

Desde el blockbuster monumental de James Cameron con “Avatar: Fuego y Ceniza” hasta las intimidades dolorosas del cine español, pasando por el regreso triunfal de Ryan Coogler con “Sinners” (Los Pecadores) y la sátira distópica de Bong Joon-ho en *Mickey 17*, el 2025 ha sido un año donde el séptimo arte nos ha interpelado no como espectadores pasivos, sino como testigos activos de nuestro propio reflejo.

El Terror Interior: cuando los monstruos somos nosotros

El cine de terror de 2025 ha dado un giro significativo hacia la introspección. Ya no se trata de criaturas externas que nos amenazan, sino de los demonios que conviven con nosotros en nuestra propia piel.

“Sinners” (Los Pecadores) de Ryan Coogler es quizás el ejemplo más brillante de esta tendencia. Ambientada en el Mississippi de los años 30, la película trasciende el subgénero de vampiros para convertirse en una reflexión sobre el legado del racismo, la memoria histórica y los pecados que se heredan de generación en generación. Con Michael B. Jordan en un doble papel magistral como los hermanos gemelos Smoke y Stack, Coogler construye una narrativa donde el verdadero horror no son los infectados por la sed de sangre, sino las estructuras sociales que permitieron la deshumanización sistemática. La música de Ludwig Göransson, enraizada en el blues del sur, no es mero acompañamiento sino un personaje más, un puente entre el pasado y el presente que atraviesa, como dice un personaje, «el velo entre la vida y la muerte». Con un 97% en Rotten Tomatoes y convirtiéndose en la primera película original en superar los $200 millones domésticos desde “Coco” en 2017, “Sinners” demostró que el público tiene hambre de historias que no solo asustan, sino que cuestionen.

“28 Years Later” (28 años después), el regreso de Danny Boyle y Alex Garland al universo de los infectados, comparte esta filosofía. Rodada casi por completo con iPhones para capturar un realismo visceral, la película nos muestra una humanidad que ha aprendido a sobrevivir entre los infectados durante casi tres décadas. Pero el verdadero virus no es el de la rabia: es la pérdida de humanidad, la normalización del horror, la adaptación a lo inaceptable. Los «alfas» infectados más rápidos e inteligentes son solo la manifestación física de una sociedad que ha evolucionado hacia formas más sofisticadas de violencia. La familia en el centro de la trama, con su padre preparando a su hijo para sobrevivir, no lucha contra zombis sino contra el olvido de lo que significa ser humano.

Este cambio de paradigma en el terror refleja nuestra época: vivimos tiempos donde las amenazas más grandes no vienen de fuera sino de nuestras propias estructuras, de nuestra capacidad para normalizar lo anormal, de los monstruos que construimos con nuestras propias manos.

El Cine Español: La Transición Inconclusa y el «Quiero y No Puedo»

El cine español de 2025 ha sido especialmente revelador en su exploración de nuestra identidad colectiva. Películas como “Aún Estoy Aquí” de Walter Salles (Aunque brasileña, su estreno en salas españolas en 2025 la conecta con nuestra memoria de dictaduras y transiciones inconclusas) nos recuerdan que las heridas de las dictaduras militares latinoamericanas resuenan con nuestro propio pasado.

La producción española del año ha continuado explorando esa identidad del «quiero y no puedo», esa tensión entre la España que aspiramos a ser y la España que somos. Es una cinematografía que no ha terminado de hacer las paces con su historia reciente, que sigue procesando una transición democrática que muchos perciben como inconclusa, donde las cuentas con el pasado siguen abiertas.

Esta constante histórica en la memoria colectiva española se manifiesta no solo en el contenido sino en la forma: un cine que aspira a la modernidad europea pero que arrastra los lastres de su historia particular. Y sin embargo, es precisamente esa tensión la que le da al cine español contemporáneo su fuerza única, su capacidad para hablar de lo universal desde lo profundamente local.

Las Grandes Sagas: Reflexiones sobre el Capitalismo y el Espectáculo

El blockbuster de 2025 tampoco ha sido inocente. “Mickey 17”, de Bong Joon-ho, protagonizada por Robert Pattinson, presenta al «trabajador perfecto del capitalismo»: prescindible y reciclable. Mickey Barnes es un “expendable” (prescindible), un empleado que muere repetidamente para completar misiones imposibles, solo para ser clonado una y otra vez. La premisa es una sátira brutal sobre la deshumanización laboral, sobre un sistema que ve a los trabajadores como recursos renovables. Cuando Mickey 17 y Mickey 18 coexisten accidentalmente, la película plantea preguntas existenciales sobre identidad, conciencia y el valor de una vida individual en un sistema que las produce en masa. Con un 72 en Metacritic y dividiendo a la crítica entre quienes celebran su audacia y quienes la encuentran dispersa, la película de Bong es un recordatorio de que el cine más interesante no es necesariamente el más consensuado.

“Avatar: Fuego y Ceniza”, por su parte, nos llevó de vuelta a Pandora con Jake Sully y Neytiri enfrentados a la tribu de los Ash People, los «pueblo de las cenizas». Cameron introduce una nueva capa de ambigüedad moral: no todos los Na’vi son buenos; no todas las respuestas son simples. En un mundo cinematográfico cada vez más polarizado, “Avatar 3” se atreve a sugerir que la supervivencia en condiciones extremas genera culturas y moralidades distintas, que no pueden juzgarse con los mismos parámetros. Con 3 horas y 15 minutos de duración y un estreno que dominó la taquilla de diciembre, la película cumplió su función de espectáculo visual mientras expandía sutilmente las reflexiones sobre colonialismo, ecología y supervivencia que han definido la saga.

El Retorno del Cine de Autor con Presupuestos Masivos

“F1” de Joseph Kosinski, con Brad Pitt, representa otra tendencia fascinante de 2025: el cine de autor con presupuesto de superproducción. Con entre $200 y $300 millones invertidos, la película fue rodada durante los Grandes Premios reales de Fórmula 1, con Pitt e Idris aprendiendo a conducir vehículos modificados de Fórmula 2. El resultado fue una experiencia cinematográfica que trascendió el género deportivo para convertirse en una reflexión sobre el envejecimiento, la redención y el precio de la obsesión. Recaudando más de $629 millones globalmente y convirtiéndose en la película deportiva más taquillera de la historia, “F1” demostró que el público sigue respondiendo a historias bien contadas, incluso cuando siguen estructuras narrativas clásicas.

“Wicked: Parte II” (For Good), dirigida por Jon M. Chu, cerró la adaptación del musical de Broadway explorando las consecuencias de las elecciones tomadas en la primera parte. Como explicó Chu: «Si la Parte 1 trata sobre elecciones, la Parte 2 trata sobre consecuencias». Con Cynthia Erivo y Ariana Grande entregando actuaciones aclamadas, la película se convirtió en un fenómeno cultural que trascendió la mera adaptación teatral para hablar sobre amistad, poder y la construcción de narrativas históricas. Las críticas destacaron cómo la película aborda temas de populismo, manipulación mediática y la naturaleza de la verdad en una era de post verdad.

El Cine como Constante Histórica

Si algo ha demostrado el cine de 2025 es que el séptimo arte sigue siendo nuestro más poderoso espejo colectivo. Como la literatura antes que él, el cine nos muestra quiénes fuimos, nos confronta con quiénes somos y nos advierte sobre quiénes podemos llegar a ser.

El terror ya no está sólo afuera: está en nuestras casas, en nuestras historias, en las identidades que aún no terminamos de construir. El cine español continúa procesando una transición que nunca se completó del todo, con ese característico «quiero y no puedo» que define tanto nuestra idiosincrasia. La representación LGTBIQ+ se ha normalizado hasta el punto de ser simplemente parte del paisaje, sin aspavientos ni militancias forzadas.

Las grandes producciones, lejos de ser mero escapismo, nos hablan del capitalismo que nos consume, de las relaciones de poder que nos definen, de los futuros posibles que estamos construyendo con cada decisión. Y el cine de autor, cuando se le da presupuesto y confianza, puede crear experiencias que son simultáneamente espectáculo y reflexión.

La caja de los sueños nos ha regalado en 2025 estas piezas maravillosas y muchas otras que harían esta lista interminable. Pero todas comparten algo: la convicción de que el cine importa, de que las historias que contamos en la oscuridad de las salas definen la luz con la que miramos el mundo cuando salimos de ellas.

Como espectadores, cinéfilos y seres humanos, tenemos la responsabilidad de mantener viva esa conversación, de seguir preguntándonos qué nos dicen estas imágenes sobre nosotros mismos. Porque al final, el cine no es solo entretenimiento: es memoria, es identidad, es el hilo que nos conecta con nuestro pasado y el mapa que nos guía hacia nuestro futuro.

Lo que hemos explorado dentro de Queer as Cinema+

La Integración LGTBIQ+: De lo Sutil a lo Obvio, Siempre en la Idiosincrasia.

Otro elemento destacable del cine español de 2025 ha sido la continuación de una integración LGTBIQ+ que va desde lo sutil hasta lo explícito, pero que siempre se siente orgánica a la idiosincrasia española. No es una representación impuesta ni artificial, sino una que refleja la realidad de una sociedad que, a pesar de sus contradicciones, ha normalizado ciertos avances sociales.

Esta representación no busca ser pedagógica ni militante en el sentido tradicional, sino que simplemente refleja: personajes LGTBIQ+ que existen en la pantalla como existen en la vida, con sus complejidades, sus dramas, sus alegrías. Es una integración que habla de una España que, en este aspecto al menos, ha logrado avanzar más allá de algunos de sus vecinos europeos.

Películas LGBTIQ+ Contemporáneas

El panorama cinematográfico LGBTIQ+ actual muestra una diversidad notable tanto geográfica como temática. Esta selección de quince películas (las cuales os dejo el listado más adelante) revela tendencias importantes en la representación de experiencias queer en el cine internacional.

Diversidad Geográfica y Lingüística.

Estas películas parecen explorar varios ejes narrativos recurrentes en el cine LGBTIQ+ contemporáneo: la construcción de identidad en contextos adversos, las dinámicas familiares y la creación de familias elegidas (especialmente evidente en The Mattachine Family), y la intersección entre memoria histórica y experiencia queer. El trabajo de cineastas establecidos como Amenábar junto a voces emergentes sugiere una maduración del género que permite tanto aproximaciones de autor como narrativas más experimentales.

La diversidad de directores y aproximaciones estilísticas indica que el cine LGBTIQ+ ha superado las narrativas monolíticas. Desde el realismo social hasta propuestas más fantásticas o alegóricas (sugeridas por títulos como La Sirène à Barbe), estas películas reflejan la multiplicidad de experiencias dentro de las comunidades LGBTIQ+. La presencia de High Tide y otras producciones sugiere también una internacionalización creciente de estas historias, donde las experiencias locales dialogan con sensibilidades globales.

Este análisis está dedicado a todos aquellos que siguen creyendo que el cine puede cambiar el mundo, una película a la vez.

Este 2025 quiero dejar los títulos que destacó sin ningún rating, ya que las películas sería injusto:

Una Batalla Tras Otra de Paul Thomas Anderson

Nuremberg de James Vanderbilt

Bugonia de Yorgos Lanthinos

Bring Her Back de Danny y Michael Philippou

The Amateur de James Hawes

Una Quinta Portuguesa de Avelina Prat

The Monkey de Osood Perkins 

The Long Walk de Francis Lawrence

Trom: Ares de Joachim Rønning

Father Mother Sister  brother de Jim Jarmush

The Running Man de Edgar Wright T

Together de Michel Shanks 

Bala Perdida de Sarren Aronofky

La Acompañante de Drew Hancok 

13 dias 13 noches de Martin Bourboulon

La Voz de Hind de Kaouther ben Hamia

Elio de Adrian Molina 

La Grazia de Paolo Sorrentino 

Black Bag de Steven Soderbergh

Los Pecadores (Sinners) de Ryan Coogler 

Vingt dieux de Louise Courvoisier

Novocaine de Dan Berk 

Ballerina de  Len Wiseman

Lee Miller de Ellen Kuras

Mickey 17 de Bona Joon Ho

Nouvelle Vague de Richard Linklater

Aún estoy aquí de Walter Salles

28 años después de Danny Boyle

F1 de Joseph Konsinsi

Un simple accidente (Yek Tasadef saheh) de Jafar Panahi

El Extranjero de François Ozon

Eddington de Ari Aster, Weapons de Zach Cregger 

El Mejor 

Avatar 3 Fuego y Ceniza de James Cameron 

Cine Español:

Sirat de Oliver Laxe

Enemigos de David Valero

Wolfgang de Javier Ruiz Caldera

Frontera de Judith Colell

Singular de Alberto Gastesi

Los Domingos de Alauda Ruiz de Azua

La Cena de Manuel Gómez Pereira 

La Deuda de Daniel Guzmán 

Mi amiga Eva de Cesc Gay 

Romería de Carla Simón ç

Golpes de Rafael Cobos y de Alberto Rodríguez. 

LGTBIQ+:

«Donde cada película cuenta una revolución.»

Molt Lluny de Gerard Oms

Wicked parte 2 de Jon M. Chu

Llueve Sobre Babel de Gala del Sol

El Cautivo de Alejandro Amenabar

La Sirène à Barbe (The Bearded Mermaid) de Nicolas Bellenchombre y Arthur Delamonte

Maspalomas de José Mari Goelag y Aitor Arregi Galdos

The Mattachine Family de Andy Vallentine

Ciurè de Giampiero Pumo

13 Sentimientos de Daniel Ribeiro

Nata per te (Born For You) deFabio Mollo

300 Cartas de Lucas Santa Ana

Estrella, Cometa , Satélite y Planeta. El paso por la tierra de Fernando la estrella de Pedro Echave

Higt Tide de Marco Calvani

Jone, a veces de Sara Fantova

Une Vie rêvée de Morgan Simon

«Porque el mejor cine siempre es una conversación tras los créditos, una copa de vino o un café con qué pecado sigues el diálogo”

Tras el fundido a negro de estos próximos días del 2025, dialoguemos, debatamos, compartamos más cine en 2026. Un gran y afectuoso abrazo.

Miquel Claudì-Lopez

Cominicador Audiovisual

Periodista

@miquelclaudilopez

@enlaaceradeenfrete

@queerascinema

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