Queer As Cinema+, «Echo Valley» dirigida por Michael Pearce (2025)

«Echo Valley» dirigida por Michael Pearce (2025)

Apple TV+

Drama familiar y adicciones: La madre habilitadora

La película presenta a Kate enfrentando la adicción de su hija Claire, quien entra y sale constantemente de rehabilitación. Este retrato desgarrador del fenómeno de la co-dependencia examina cómo el amor maternal incondicional puede transformarse en autodestrucción cuando deriva en habilitación. Julianne Moore encarna a «cada padre habilitador con quien nunca se puede razonar», mientras Sydney Sweeney personifica a «cada hijo adicto que antepone el consumo a su familia».

Lo fascinante es que Brad Ingelsby, guionista de «Mare of Easttown», no romantiza la adicción ni la reduce a melodrama superficial. La violencia que Claire ejerce sobre Kate—tirándole del pelo, amenazándola—constituye una representación brutal de cómo la adicción destruye los vínculos más sagrados. Kate no es heroína sino víctima de su propia incapacidad para establecer límites, convirtiendo el drama en algo profundamente incómodo y visceralmente real.

La naturalización del lesbianismo: Un cambio paradigmático

Aquí es donde «Echo Valley» (y donde en Queer As Cinema+ llevamos esta película al terreno del cine LGBTIQ+) resulta verdaderamente revolucionaria, aunque de forma silenciosa. Kate está devastada por la pérdida de su esposa Patty, fallecida en un accidente de equitación. El filme incluye flashbacks de su difunta pareja, pero lo crucial es que la orientación sexual de Kate 

jamás se convierte en tema de conflicto, juicio o violencia.

Esta es una decisión deliberada y profundamente significativa:

Ausencia de violencia homofóbica

En ningún momento (ni siquiera durante los pasajes más violentos del thriller, cuando Jackie extorsiona y amenaza a Kate)la homosexualidad se utiliza como arma o insulto. Esta ausencia es elocuente: nos muestra un mundo donde la orientación sexual simplemente no es relevante para la identidad del personaje en términos narrativos.

Integración orgánica

Kate está divorciada de su ex-marido Richard y ahora es viuda tras perder a su esposa. Esta biografía compleja (heterosexualidad previa, maternidad, posterior relación lésbica) se presenta sin sensacionalismo ni explicaciones. La película confía en que el público simplemente aceptará esta realidad como parte natural de la vida.

La comunidad de apoyo

Fiona Shaw interpreta a Leslie, la mejor amiga de Kate, con quien comparte un momento tierno de alivio. El círculo social de Kate acepta y sostiene su identidad sin cuestionamientos, reflejando un entorno donde la diversidad sexual está completamente normalizada.

¿Decisión directorial o cambio cultural?

La respuesta es ambas simultáneamente. La línea editorial de Apple TV+ resulta fascinante y reveladora de cómo esta plataforma está operando estratégicamente en el panorama del streaming. El paralelismo entre «Echo Valley» y «Plur1bus»—dos protagonistas lesbianas, dos estrategias narrativas—es donde radica su verdadera importancia. Ambas producciones comparten plataforma y momento histórico (2025), lo cual no es casual. “Plur1bus” se ha convertido en la serie más vista en la historia de Apple TV+, superando a Ted Lasso, Severance y The Morning Show. Esto es significativo: una serie de ciencia ficción protagonizada por una lesbiana cínica y compleja ha destronado las «joyas de la corona» de la plataforma. Apple TV+ está apostando por un modelo donde la diversidad LGBTIQ+ no es nicho, sino mainstream.

La invisibilidad revolucionaria: Dos formas de normalizar el lesbianismo

ECHO VALLEY – El lesbianismo como dato biográfico

La orientación sexual de Kate es completamente periférica a la trama. Nadie cuestiona, ataca o menciona su lesbianismo. Se trata de un thriller sobre maternidad y adicción donde la protagonista es «casualmente» lesbiana. Su historia romántica—la muerte de su esposa—es un elemento de dolor emocional, no un «problema LGBTIQ+”.

PLURIBUS – El lesbianismo como identidad central (pero no problemática)

Carol Sturka es una novelista romántica lesbiana viviendo en un futuro cercano donde una mente colmena global ha absorbido a casi toda la población. Carol es vista como una «anti-heroína queer brillante», comparable a los personajes masculinos complejos de “Breaking Bad”. Su lesbianismo es visible, pero no es el conflicto. Incluso hay elementos que remiten a la «terapia de conversión» en la trama, pero se utilizan como metáfora del control alienígena, no como drama homofóbico tradicional.

La diferencia clave: 

En «Echo Valley», el lesbianismo es tan ordinario que resulta invisible. En «Pluribus», es visible pero completamente naturalizado en un mundo distópico donde existen problemas mucho mayores que la orientación sexual.

¿Dos caras del mismo fenómeno?

«Echo Valley» y «Pluribus» representan dos estrategias complementarias de la misma revolución cultural:

ESTRATEGIA 1 (Echo Valley): Integración silenciosa

Insertar personajes LGBTIQ+ en géneros mainstream sin hacer ruido. El lesbianismo como un rasgo más, equivalente a tener ojos marrones. 

Objetivo: que el público heterosexual ni siquiera lo perciba como «diferente».

ESTRATEGIA 2 (Pluribus): Visibilidad empoderada

Protagonista abiertamente lesbiana en el centro absoluto de la narrativa. Promocionada explícitamente como «un thriller viral con protagonista lesbiana». Carol es celebrada como «la anti-heroína lesbiana defectuosa que América necesita». 

Objetivo: establecer que las lesbianas merecen series de prestigio protagonizadas por ellas.

Juntas, estas estrategias atacan el «ghetto LGBTIQ+» desde dos frentes:

«Echo Valley» declara: «Las lesbianas pueden estar en cualquier historia».

«Pluribus» proclama: «Las lesbianas pueden protagonizar las mejores historias».

Como reflejo del cambio cultural

Que una película de Apple TV+, con Ridley Scott como productor ejecutivo y estrellas como Julianne Moore y Sydney Sweeney, pueda presentar una protagonista lesbiana sin que esto sea «el tema» central de la película, indica que hemos cruzado un umbral significativo. El cine mainstream ya no necesita «justificar» o «explicar» la presencia LGBTIQ+. Simplemente existe.

¿Fin del «ghetto» LGBTIQ+ en la narrativa audiovisual?

Esta pregunta toca el corazón del asunto: 

¿Estamos presenciando el fin del cine LGBTIQ+ como categoría separada?

Evidencia a favor

«Echo Valley» no se promociona como «película lésbica» sino como thriller con Julianne Moore. La sexualidad de Kate no determina el género, tono o público objetivo del filme. Los conflictos narrativos—adicción, maternidad, crimen—son universales. La recepción crítica no menciona la orientación sexual como aspecto destacable.Sin embargo, estamos en un momento de transición, no en un punto de llegada. «Echo Valley» puede permitirse esta naturalización porque cuenta con Julianne Moore, actriz establecida y prestigiosa; está producida por Scott Free Productions con presupuesto considerable; la protagonista es una mujer blanca, de mediana edad, económicamente independiente; y la representación es «respetable» (viuda, madre, trabajadora).

El dato más revelador: El silencio crítico sobre la orientación sexual.

Al revisar las críticas de ambas producciones, resulta notable lo poco que se habla de la orientación sexual de las protagonistas como elemento central. Las reseñas de «Echo Valley» se centran en el thriller de adicciones. Las de «Pluribus», en la ciencia ficción y el ritmo narrativo. La orientación sexual se menciona como dato contextual, no como tema principal. Esto difiere radicalmente de cómo se habrían reseñado estas mismas películas hace una década, cuando el lesbianismo habría sido el titular principal.

Para poblaciones LGBTIQ+ más marginadas (Personas trans, queer no binaries, personas racializadas, contextos no occidentales) el «ghetto narrativo» sigue existiendo. Su representación aún tiende a concentrarse en películas de «nicho» o festivales, narrativas centradas en el «trauma queer» y presupuestos limitados.

Paralelismo con el chemsex

Aunque la película no aborda explícitamente el chemsex (la práctica de consumo de drogas en contextos sexuales), existen elementos que resuenan con esta problemática. La relación de Claire con su dealer Jackie (Domhnall Gleeson) y su novio Ryan sugiere dinámicas de poder, manipulación y sexualización del consumo. Jackie terroriza tanto a Claire como a Kate, estableciendo una dinámica donde el narcotraficante ejerce un control casi sexual sobre sus víctimas a través de la dependencia química.

El filme podría interpretarse como una exploración de cómo las adicciones (químicas o relacionales) crean redes de abuso donde el sexo, el poder y las sustancias se entrelazan de formas destructivas. Sin embargo, debe notarse que la película no desarrolla esto explícitamente, quedando más bien como subtexto interpretativo.

¿Saliendo del ghetto o creando un ghetto más grande?

«Echo Valley» y «Pluribus» demuestran que en 2025, ciertas narrativas lesbianas ya no están confinadas al ghetto. Específicamente:

• Las lesbianas blancas de clase media-alta pueden protagonizar thrillers mainstream.

• Las lesbianas pueden ser anti-heroínas complejas al estilo Breaking Bad.

• El lesbianismo puede ser incidental a la trama o central sin ser «problemático»

  • Las historias lesbianas pueden ser las más vistas en plataformas mainstream.

Pero (y es un gran pero)

Esto sigue siendo más accesible para representaciones «palatables». Apple TV+ cuenta con recursos que no todos tienen. Ambas series cuentan con creadores y productores con enorme capital cultural (Pearce, Gilligan, Ridley Scott).

Veredicto final

No hemos salido completamente del ghetto, pero las puertas están abiertas de par en par para ciertos tipos de narrativas LGBTIQ+. La normalización y naturalización está ocurriendo, pero es desigual y estratificada.

«Echo Valley» y «Pluribus» son faros que iluminan el camino, pero no todos los barcos pueden seguir esa ruta todavía. Es progreso real, pero incompleto.

La pregunta permanece abierta: 

¿Este fenómeno se expandirá a representaciones más diversas dentro del espectro LGBTIQ+, o quedará limitado a algunos arquetipos «seguros»? 

Solo el tiempo (y la voluntad de la industria)lo dirá.

Dialoguemos, debatamos, compartamos.

QUEER AS CINEMA +:  

«Donde cada película cuenta una revolución.»

Miquel Claudí-López

Comunicador Audiovisual  

Periodista  

@miquelclaudilopez  

@enlaaceradeenfrente  

@queerascinema

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