CAUSALIDADES
¿A quién no le ha pasado alguna vez la coincidencia de dos sucesos transcurridos al mismo tiempo? El estar pensando en una persona y recibir un mensaje suyo; el estar pensando en una canción y que en ese momento aparezca y suene en la radio; o incluso estar esperando la toma de una decisión y obtener la respuesta en una conversación de alguien conocido.
Existen las sincronicidades; quizás una fuerza mayor que el simple azar. Las conexiones existentes entre las personas convierten muchas veces en magia las casualidades que surgen en ellas.
Según el psiquiatra Carl Jung, describe estas casualidades como sincronicidades, que no son más que ligeras y sutiles conversaciones que el universo tiene con nosotros, y de nosotros depende el poder escucharlas. Él cree que la sincronicidad es una conjunción de eventos que trasciende la mera casualidad, implicando una conexión significativa entre dos o más acontecimientos que van más allá de la simple probabilidad.
«Los acontecimientos que llegan a nuestra vida probablemente tengan que ver con nuestro inconsciente y no deja de ser una conexión entre lo visible y lo invisible».
Jung descubrió la sincronicidad del escarabajo, realmente fascinante, que demuestra que nada es casual:
Una paciente le estaba contando tranquilamente un sueño que había tenido donde aparecía un escarabajo dorado. Mientras la paciente narraba el sueño, Jung oyó algo que chocaba contra el cristal de la ventana. Al mirar, vio un insecto parecido a un escarabajo de color verde dorado.
¿Qué probabilidades había de que en ese preciso momento chocara contra la ventana un escarabajo dorado? Realmente es increíble y demuestra que la sincronicidad no es sólo “magia”, sino lo que significa para la persona en ese momento de su vida.

Jung definió este proceso como ese concepto chino del Tao, lo que representa la unión de opuestos complementarios: el Yin y el Yang. Se basa en la idea de unidad del ser humano con el cosmos, así como el lema alquímico «Como es arriba, es abajo», que se refiere a la correspondencia entre el mundo interno y el mundo externo.
Tanto el concepto del Tao como la teoría del Yin y el Yang tratan de buscar un equilibrio entre los dos extremos, con la intención de no caer en el exceso, de manera que podamos alinear el ego con el ser.
Los experimentos de Jung demostraron numerosas conexiones entre el mundo físico y el mundo psíquico. Para él:
La Causalidad: Propone una secuencia de eventos uno tras otro (causa y efecto).
La Sincronicidad: Reconoce la coincidencia de eventos en tiempo y espacio que van más allá de la coincidencia; algo interno que corresponde con algo externo, dando sentido a nuestras vidas.
Jung cree que nuestros pensamientos y emociones se manifiestan en el mundo que nos rodea. Por lo tanto, el universo es una red de conexiones y nosotros estamos entrelazados entre ellas.
Como dice una frase de Friedrich Schiller:
«No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas”. Y esas fuentes profundas, en realidad podría ser nuestro inconsciente que intenta comunicarse con nosotros.
En un mundo de prisas y de lógica por creer que en lo tangible, recuperar la capacidad de percibir esa sincronicidad podría ser un acto de conexión con nosotros mismos y con nuestro entorno. Así, escuchar esas conversaciones sutiles podría ser el primer paso a un despertar espiritual mucho más profundo. Porque cuando dejamos de ver esas causalidades como mensajes, podría ser que el mundo empezara a convertirse en un espejo de nuestra alma.