Entrevistamos a sus directoras Corona Alonso y Carmen Meitín
El encuentro con el equipo de April comienza de forma casi tan caótica como la historia del propio cortometraje. Entre problemas técnicos con la cámara y risas, la conversación pronto encuentra su ritmo natural. Pero desde el primer momento, queda clara una cosa: hay una fuerte conexión emocional entre el festival Pedra del Diable y este trabajo de animación que ha llegado para quedarse en la memoria del público infantil.
El director del festival (un servidor) se declara desde el inicio un entusiasta del cortometraje. No es una cortesía: habla desde la convicción de quien ha visto cientos de obras y reconoce inmediatamente cuando algo funciona.
April, destacó de inmediato entre otras propuestas internacionales por su capacidad de conectar con los niños desde un lenguaje claro, visual y profundamente lúdico. Un cuento clásico, sí, pero reinterpretado desde una sensibilidad contemporánea que rompe expectativas sin perder la esencia de la narración tradicional.
Un origen universitario convertido en universo propio
El cortometraje nace dentro de un proceso de creación donde las directoras recuperan unos personajes que llevaban construyendo desde la infancia: dos brujas que habían permanecido durante años como ejercicio íntimo de dibujo y exploración personal.

La idea inicial era clara: construir una historia breve, ligera en su producción, pero con suficiente riqueza visual y narrativa como para sostener un cortometraje animado. La incorporación de un gato como elemento narrativo no fue casual; respondía tanto a un imaginario clásico del género fantástico como a la voluntad de introducir un agente de caos y comedia que permitiera dinamizar la acción.
A partir de esa base , el proyecto fue creciendo de forma orgánica. La llegada de nuevas integrantes al equipo permitió expandir la idea inicial hasta convertirla en un cortometraje completamente desarrollado en equipo.
El gag como estructura narrativa
Uno de los aspectos más destacados de April es su ritmo cómico. El cortometraje construye una sucesión continua de gags que no interrumpen la narrativa, sino que la impulsan hacia adelante.
Lejos de ser añadidos puntuales, el humos se convierte en una estructura interna del relato. El proceso de escritura parte de un guión flexible, que evoluciona a medida que se incorpora el storyboard. Es precisamente en esta fase donde muchas de las ideas cómicas emergen de forma espontánea, transformando acciones simples en secuencias visuales complejas. La exageración expresiva, inspirada en el lenguaje del cómic y la animación clásica, permite que el humor funcione tanto a nivel narrativo como puramente visual.
El resultado es una cadena de acciones cómicas que surge de una premisa sencilla, un gato desatando el caos en una casa, y se expande hasta convertir cada elemento del espacio en un posible detonante de humor.
Un equilibrio entre comedia y emoción

Pese a su energía cómica, el cortometraje no renuencia a una dimensión emocional. Desde el inicio, el objetivo del equipo fue equilibrar el humor con una historia de vínculos y relaciones afectivas entre personajes.
Ese equilibrio se refleja en la construcción del conflicto y su resolución
Ese equilibrio se refleja en la construcción del conflicto y su resolución, donde la idea de familia, entendida en un sentido amplio y afectivo, adquiere un papel central. El perdón, la convivencia con el error y la aceptación del otro se integran de forma natural dentro de una narrativa que nunca pierde su ligereza.
Un mundo construido desde la imagen
La economía narrativa del cortometraje obliga a contar gran parte de la historia a través de recursos estrictamente visuales. Uno de los más eficaces es la introducción mediante fotografías, que condensa la relación entre personajes sin necesidad de diálogo.
Esta decisión responde también a una necesidad de síntesis: con un tiempo limitado, cada imagen debe aportar información narrativa, emocional o espacial. En este sentido, el diseño de personajes y escenarios adquiere una importancia fundamental.
Las dos brujas se construyen como figuras complementarias: una más redondeada, otra más angulosa; una de tonos cálidos, encarna una ambigüedad constante entre lo travieso una importancia fundamental.
Las dos brujas se construyen como figuras complementarias: una más redondeada, otra más angulosa; una de tonos cálidos, otra de tonos fríos. El gato, por su parte, encarna una ambigüedad constante entre lo travieso y lo entrañable, funcionando como motor del conflicto sin perder la empatía del espectador.
Producción, tiempo y trabajo colectivo
La realización de April se extiende aproximadamente durante dos años. El primer año se centra en el desarrollo de la idea, el guion y el diseño de personajes; el segundo, en la producción y y animación intensiva.
Aunque inicialmente se planteó como un cortometraje de corta duración, el buen avance del equipo permitió ampliar su metraje e incorporar nuevas secuencias, incluida una escena final que no estaba prevista en el diseño original.

El uso de modelado 3D se limita exclusivamente a una herramienta de apoyo en la planificación espacial. La totalidad del resultado final está dibujado a mano, una decisión que refuerza la identidad visual del proyecto y su carácter artenal.
Un estreno sin fronteras
El cortometraje ha comenzado a recorrer festivales en distintos países, desde Estados Unidos hasta Brasil o India. La ausencia de diálogos juega un papel clave en esta circulación global, permitiendo que la historia se comprenda sin barreras lingüísticas.
El equipo destaca precisamente esta universalidad como uno de los mayores logros del proyecto: una comedia visual capaz de ser entendida y disfrutada en contextos culturales muy diferentes.
Un universo en expansión
El final del cortometraje deja abierta la posibilidad de continuar explorando su mundo narrativo. Entre las ideas del equipo se encuentra la ampliación del universo de las brujas, especialmente a través de nuevas perspectivas sobre los personajes y su entorno mágico.
Más que una historia cerrada, April se percibe como el primer capítulo de un universo potencialmente expansivo, donde cada personaje podría dar lugar a nuevas narrativas.
La huella de lo artesanal
Si hay un elemento que atraviesa toda la conversación es la idea de cuidado. Más allá de la técnica o el estilo, el cortometraje se define por la implicación emocional de sus creadoras y su equipo. Esa dedicación se traduce en una obra que busca, ante todo, transmitir una sensación: la de haber sido hecha con tiempo, atención y afecto.
En un contexto audiovisual cada vez más acelerado, April reivindica el valor del proceso creativo como espacio de exploración, error y descubrimiento. Un recordatorio de que, incluso en la animación digital, la huella humana sigue siendo visible en cada trazo.
Entrevista
Pregunta: ¿Cómo nace April?
Respuesta: La historia surge como proyecto final de carrera. Cada alumno debía presentar una idea y, tras varias rondas de votación, las propuestas seleccionadas se desarrollaban en equipo. La semilla de April estaba en dos personajes que llevaba dibujando desde los doce años: dos brujas que habían permanecido durante años en mis cuadernos y en mi imaginación. Pensé que era el momento perfecto para darles una historia propia, adaptada al formato de cortometraje. Quería algo divertido, ligero y visualmente atractivo, con magia, humor y un gato que generara situaciones caóticas. Cuando la propuesta salió adelante, Carmen se incorporó al proyecto y empezamos a desarrollar lo que terminaría convirtiéndose en April.
P: Vuestro corto comparte ciertas características con otras producciones surgidas de vuestra universidad. ¿Existe una identidad común?

R: No necesariamente. Este año han salido varios cortometrajes y son muy diferentes entre sí. Es verdad que algunos comparten colores vivos o una estética llamativa, pero creemos que eso tiene más que ver con influencias generacionales que con una línea artística concreta de la universidad. Consumimos mucha animación contemporánea, anime, ilustración digital y contenido visual en internet. Todo eso acaba filtrándose en nuestro trabajo.
Carlos: ¿Cuáles son vuestras principales referencias visuales?
R: No trabajamos con una única referencia. Hay influencias del cartoon moderno, del anime y de obras como Steven Universe. También hubo aportaciones visuales inspiradas en el manga “Witch Hat Atelier», especialmente en algunos elementos relacionados con la magia. Sin embargo, el resultado final es una mezcla de sensibilidades personales y del trabajo colectivo del equipo.
P: Uno de los aspectos más llamativos es la cantidad de gags visuales. ¿Cómo se construyeron?
R: Hubo dos niveles de trabajo. Por un lado, estaban los chistes escritos en el guion. Por otro, aparecieron muchísimas ideas durante el storyboard. Algunas escenas estaban planteadas de manera muy abierta y fue al dibujarlas cuando empezaron a surgir nuevas soluciones cómicas. Muchas de las mejores ideas nacieron durante esa fase visual. Después tuvimos que seleccionar y descartar bastante material para que la historia no quedara enterrada bajo el humor.
P: A pesar de la comedia, hay una dimensión emocional muy clara.
R: Era algo que teníamos muy presente. No queríamos hacer únicamente un corto de humor. Nos interesaba que los personajes tuvieran sentimientos reconocibles. El gato, por ejemplo, no actúa por maldad. Está movido por los celos, por la necesidad de atención y afecto. Todos podemos identificarnos con esa sensación en algún momento de nuestra vida. La comedia funciona mejor cuando existe una base emocional sólida.
P: El comienzo tiene una atmósfera de cuento clásico.
R: Eso estaba definido desde el principio. La casa en el bosque era una imagen fundamental para nosotras. Queríamos transmitir una sensación de tranquilidad y fantasía antes de que comenzara el caos. La música desempeñó un papel esencial para construir esa atmósfera. Necesitábamos que el espectador entrara poco a poco en el universo de la historia antes de que todo se acelerara.
P: Los personajes tienen mucho carisma. ¿Cómo fue el proceso de diseño?
R: Las dos brujas llevaban años existiendo, así que muchas de sus características estaban ya definidas. Lo que hicimos fue adaptarlas a las necesidades del cortometraje. Buscamos que se complementaran visualmente: una con formas más redondeadas y colores cálidos, la otra con formas más angulosas y tonos más fríos. Queríamos que funcionaran como dos piezas de un mismo puzle.

P: ¿Y el gato?
R: El gato sí fue creado específicamente para este proyecto. Necesitábamos un personaje que actuara como detonante del conflicto. Partíamos de un cliché clásico —una bruja con un gato—, pero queríamos convertirlo en un personaje con personalidad propia. Tenía que resultar travieso y problemático, pero también adorable. Aunque destruye media casa, el público entiende por qué lo hace.
P: Las fotografías y los detalles de la casa ayudan a contar la historia sin palabras.
R: Eso fue completamente intencionado. Teníamos muy poco tiempo para presentar personajes, relaciones y contexto. Utilizamos recursos visuales para condensar información. Las fotografías permiten entender rápidamente la relación entre las protagonistas y el gato. Nos interesaba aprovechar al máximo el lenguaje cinematográfico sin recurrir a diálogos.
P: ¿Cuánto tiempo llevó producir April?
R: Aproximadamente dos años. La primera etapa estuvo dedicada al desarrollo visual, el guion y la preproducción. Después llegó la animación, que ocupó prácticamente un año completo. Éramos once personas y cada minuto adicional suponía muchísimo trabajo. Aun así, como avanzábamos bien, pudimos permitirnos añadir escenas que inicialmente no estaban previstas, como la secuencia poscréditos.
P: El corto parece completamente tradicional, pero ¿utilizasteis herramientas 3D?
R: Sí, aunque no aparecen en pantalla. Construimos modelos tridimensionales de la cocina y de algunos elementos complejos para ayudarnos a visualizar el espacio. La historia tiene mucho movimiento y caos, así que necesitábamos referencias claras para mantener la coherencia. Después todo fue dibujado y adaptado al estilo visual del cortometraje.
P: La relación entre las protagonistas se presenta con absoluta naturalidad.
R: Porque para nosotras era algo natural. Nunca quisimos convertirlo en el tema central del corto. Simplemente son una pareja. No sentimos la necesidad de justificarlo ni explicarlo. Nuestra experiencia mostrando el corto a niños nos ha demostrado que suelen aceptarlo con total normalidad y que les interesan mucho más la historia, los personajes y el humor.
P: ¿Qué os han enseñado las proyecciones con público infantil?
R: Que los niños suelen sorprendernos. A menudo pensamos que determinados temas les resultarán difíciles de entender, pero tienen una sensibilidad enorme. Cuando mostrábamos versiones preliminares del corto, la mayoría se centraba en el gato, en la magia y en las situaciones divertidas. Eso nos confirmó que estábamos comunicando la historia de la manera adecuada.
P: ¿Cómo está siendo el recorrido por festivales?
R: Muy positivo. Llevamos pocos meses de distribución y ya hemos recibido selecciones en distintos países. Nos hace mucha ilusión comprobar que una historia tan sencilla y tan basada en la imagen puede conectar con públicos muy diversos. La ausencia de diálogos ayuda mucho a que la película viaje internacionalmente.
P: ¿Existe la posibilidad de volver a este universo?
R: Sí. Tenemos muchas ideas. Nos gustaría explorar más a fondo el mundo mágico que apenas aparece en el corto, desarrollar historias centradas en la otra bruja y seguir profundizando en la relación con el gato. Incluso hemos hablado de posibles precuelas o relatos paralelos. Sentimos que todavía quedan muchas cosas por contar.
P: ¿Qué os gustaría que recordara el público después de ver April?
R: Nos gustaría que recordaran a los personajes, la casa y la sensación de haber disfrutado durante unos minutos. También que se quedaran con la idea de que las personas no son simplemente buenas o malas, y que comprender los sentimientos de los demás puede cambiar nuestra forma de ver las cosas. En el fondo, April habla de afecto, empatía y familia.
P: Para terminar, ¿qué representa este corto para vosotras?
R: Representa años de trabajo, aprendizaje y pasión. Podría haberse quedado en un proyecto académico, pero decidimos implicarnos al máximo. Hay muchas horas, mucho esfuerzo y muchísimo cariño detrás de cada plano. Creemos que esa dedicación se percibe en el resultado final y es, probablemente, lo que más valoramos del proyecto