Visitamos el Rodaje de Cookies: Gabino Diego Protagoniza el Nuevo Proyecto de Oriol Cardús

Visitamos el Rodaje de Cookis: Gabino Diego Protagoniza el Nuevo el Proyecto de Oriol Cardús

Entrar en uno de los platós del Parc Audiovisual de Catalunya es descubrir que el cine sigue siendo un ejercicio de ilusión. Durante nuestra visita al rodaje de Cookies, la nueva película dirigida por Oriol Cardús, pudimos comprobar de primera mano el enorme trabajo artístico y técnico que hay detrás de una producción que, pese a su formato de cortometraje, respira ambición cinematográfica en cada uno de sus planos.

El gran protagonista de esta historia es Gabino Diego, que regresa a Terrassa para interpretar a Magoo, un hombre marcado por la soledad cuya vida cambia radicalmente cuando recibe un inquietante mensaje escondido en una galleta de la suerte. A partir de ese instante comienza una huida llena de humor, emoción y fantasía que le obligará a enfrentarse a los fantasmas de su propio pasado.

«No es un cortometraje, es una película»

Durante nuestra conversación con Gabino Diego, el actor dejó claro que no le gusta definir Cookies como un simple cortometraje.

«Yo hablo de una película, incluso de una superproducción», comentaba entre sonrisas. «La historia es fantástica, la dirección, la fotografía, el diseño artístico… todo tiene una calidad enorme.»

El actor confesó sentirse cautivado por el guion escrito por Oriol Cardús, una historia que define como «preciosa, bonita y mágica», capaz de ofrecer nuevas lecturas cada vez que vuelve a ella. Precisamente esa riqueza narrativa fue uno de los aspectos que más le convencieron para participar en el proyecto.

Otro de los grandes retos interpretativos ha sido dar vida a un personaje prácticamente mudo. Lejos de verlo como una limitación, Gabino considera que el silencio se convierte en uno de los grandes aciertos de la película.

«Si mi personaje hablara, perdería gran parte de su misterio. El silencio hace que el espectador complete la historia y eso le da mucha más fuerza.»

Gabino Diego, una de las grandes figuras del cine español

Hablar de Gabino Diego es hacerlo de uno de los actores más queridos y versátiles del cine español. Nacido en Madrid el 18 de septiembre de 1966, inició su carrera a finales de los años ochenta y pronto se convirtió en un rostro imprescindible gracias a su capacidad para combinar la comedia con personajes de gran sensibilidad.

Su salto definitivo llegó de la mano de directores como Fernando Trueba, con quien participó en películas tan recordadas como ¡Ay, Carmela!, Belle Époque —ganadora del Óscar a la Mejor Película Internacional— o El año de las luces. A lo largo de su trayectoria también ha trabajado con cineastas como Pedro Almodóvar, Álex de la Iglesia, Manuel Gómez Pereira, Emilio Martínez-Lázaro o José Luis Cuerda, construyendo una filmografía que supera el medio centenar de títulos.

Entre sus películas más populares destacan El rey pasmado, Los peores años de nuestra vida, Torrente 2: Misión en Marbella, Ninette, El oro de Moscú o Isi & Disi: Amor a lo bestia, demostrando siempre una extraordinaria facilidad para pasar de la comedia al drama con absoluta naturalidad.

Su trabajo ha sido reconocido con numerosos premios, entre ellos un Premio Goya al Mejor Actor de Reparto por ¡Ay, Carmela!, además de diversas nominaciones y galardones tanto en cine como en teatro. Precisamente sobre los escenarios ha desarrollado una intensa carrera, consolidándose como uno de los intérpretes más completos de su generación.

Con Cookies, Gabino Diego vuelve a afrontar un reto muy diferente: interpretar a un personaje prácticamente sin diálogos, confiando toda la fuerza del relato a la expresividad, los gestos y el lenguaje corporal. Un desafío que confirma, una vez más, su talento y su permanente inquietud por explorar nuevos caminos interpretativos.

El regreso a una ciudad muy especial

Más allá del rodaje, la visita tenía también un componente emocional para el actor. Gabino Diego mantiene una estrecha relación con Terrassa, donde vivió durante una etapa de su vida y donde conserva numerosos amigos y recuerdos.

Durante la entrevista recordó con cariño la intensa actividad cultural de la ciudad y reconoció que le hacía especial ilusión volver a trabajar en unos estudios que se han convertido en una referencia para la producción audiovisual catalana.

«Hacía tiempo que no venía, aunque mi hija vive en Barcelona. Volver a Terrassa siempre es un placer porque guardo recuerdos maravillosos de esta ciudad.»

Oriol Cardús: un director con un universo cinematográfico propio

Al frente de Cookies se encuentra Oriol Cardús, un director que ha ido construyendo una filmografía muy personal, caracterizada por la mezcla de géneros, el cuidado estético y un lenguaje visual que huye de los convencionalismos. Formado en la ESCAC, Cardús pertenece a una nueva generación de cineastas que entienden el cine como un espacio de libertad creativa, donde la comedia, el drama, el suspense e incluso la fantasía pueden convivir con total naturalidad.

Su trayectoria incluye títulos como Una pistola, una bala y un oso panda, una original propuesta en la que el humor absurdo y el thriller se entrelazan con un ritmo narrativo muy particular, o Entre Mareas, una obra mucho más íntima y emocional que confirma su capacidad para transitar entre registros muy diferentes sin perder su sello como autor.

Ese universo propio vuelve a estar presente en Cookies. Cardús construye una historia que parte de una situación cotidiana para adentrarse poco a poco en un terreno donde la realidad y la imaginación se confunden constantemente. Sus personajes suelen enfrentarse a circunstancias extraordinarias desde una absoluta normalidad, logrando que el espectador se adentre en relatos tan sorprendentes como cercanos.

Durante nuestra visita al rodaje quedó patente el meticuloso trabajo del director con los actores, el equipo técnico y cada uno de los elementos visuales de la producción. Nada parece dejado al azar. Cada movimiento de cámara, cada decorado y cada silencio están al servicio de una historia que apuesta por el poder de la imagen por encima de las palabras. No es casualidad que Gabino Diego definiera el guion como «mágico» y destacara la capacidad de Cardús para emocionar sin recurrir a grandes artificios.

Con Cookies, Oriol Cardús reafirma una trayectoria en constante crecimiento y demuestra que posee una voz propia dentro del panorama audiovisual español, apostando por un cine imaginativo, visualmente ambicioso y capaz de sorprender al espectador desde el primer plano hasta el último.

Jordi Carbonell y Sin Parpadear: una productora con identidad propia

Otro de los protagonistas de nuestra visita al rodaje fue Jordi Carbonell, productor de Cookies y uno de los impulsores de Sin Parpadear, una productora independiente que en los últimos años ha ido construyendo una sólida trayectoria apostando por historias arriesgadas, nuevos talentos y una marcada personalidad cinematográfica.

Durante la entrevista, Carbonell explicó que la filosofía de Sin Parpadear pasa por desarrollar proyectos que emocionen al espectador y que, al mismo tiempo, exploren los géneros cinematográficos desde una mirada diferente. «Nos gusta hacer cine que sorprenda, que conecte con el público y que tenga una identidad visual muy definida», señaló.

La productora ha firmado en los últimos años trabajos como Por las tetas de Lucía, una comedia irreverente que llamó la atención por su frescura; Prou Bé, un cortometraje de marcado carácter social; Sal & Dean, donde se adentra en un universo mucho más intimista, y El Blasco, una producción que volvió a demostrar la capacidad del equipo para afrontar proyectos de gran exigencia técnica y artística. Con Cookies, Sin Parpadear da un nuevo paso adelante, reuniendo todos los elementos que han definido su trayectoria: una historia original, una cuidada puesta en escena y un equipo comprometido con hacer cine de calidad desde Cataluña.

Carbonell también quiso poner en valor el papel del Parc Audiovisual de Catalunya como uno de los grandes motores del sector audiovisual. Para el productor, disponer de unas instalaciones como las de Terrassa y contar con empresas especializadas como Soul Art Department permite afrontar proyectos cada vez más ambiciosos y demuestra que el cine independiente puede alcanzar un nivel de producción equiparable al de obras de mayor presupuesto.

Un espectacular trabajo de producción

Uno de los aspectos que más sorprenden al acceder al plató es la espectacularidad de los decorados. El equipo de Soul Art Department, empresa con sede en Terrassa, ha construido escenarios con un nivel de detalle poco habitual en una producción de estas características.

Durante nuestra visita pudimos recorrer el restaurante chino donde comienza la historia, un espacio completamente recreado dentro del plató, y descubrir otros escenarios que transportan al espectador desde los ambientes más cotidianos hasta universos cercanos a la ciencia ficción.

La sensación es la de encontrarse ante una producción de gran formato, donde cada elemento del decorado, la iluminación o el vestuario está pensado para reforzar el universo visual creado por Oriol Cardús.

Oriol Cardús apuesta por un cine visual

El director explica que el guión fue creciendo de forma natural durante el proceso de escritura, dejando que los personajes marcaran el camino de la historia. El resultado es una película que mezcla comedia, drama, suspense y fantasía con un lenguaje eminentemente visual.

La ausencia de diálogos en buena parte del metraje obliga a que sean la imagen, el ritmo y las interpretaciones quienes conduzcan la narración, una apuesta poco habitual en el cine actual y que convierte Cookies en una propuesta muy personal.

La tecnología cambia, la esencia permanece

Durante la entrevista también hubo tiempo para hablar de la evolución del cine. Gabino Diego reconoce sentirse impresionado por los avances tecnológicos que ha vivido la industria en las últimas décadas.

«Las cámaras, los sistemas de movimiento, todo ha cambiado muchísimo. Hoy puedes rodar muchas más tomas y experimentar sin las limitaciones económicas que existían cuando trabajábamos con película.»

Sin embargo, el actor tiene claro que, por encima de la tecnología, la esencia sigue siendo exactamente la misma.

«Lo importante continúa siendo contar una buena historia y emocionar al espectador.»

El Parc Audiovisual consolida su papel como referente

Producciones como Cookies vuelven a demostrar el enorme potencial del Parc Audiovisual de Catalunya como uno de los grandes centros cinematográficos del país. La combinación de talento local, empresas especializadas como Soul Art Department y directores emergentes como Oriol Cardús permite afrontar proyectos cada vez más ambiciosos.

Tras recorrer el rodaje y conversar con su equipo resulta fácil entender por qué Gabino Diego insiste en que Cookies no debe medirse por su duración, sino por su capacidad para emocionar. Todo apunta a que esta singular producción sorprenderá al público gracias a una mezcla de humor, misterio y fantasía que reivindica el

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