JUEGA, MAMÁ, CREA!
Me he levantado temprano y estoy aquí, en la habitación de Ernest. No quiero perder la costumbre de escribir cada día lo que he vivido. Cada día es nuevo. Cada día trae pequeños tesoros escondidos para mí. Vivirlos, los vivo. A veces son tesoros tan pequeños que tal como llegan se van. Si no los escribo, siento que los pierdo. Son rayos de luz, vuelos de pájaro invisible que cruzan delante de mí o que aparecen debajo una piedra. Si no dejo constancia de ellos vuelven a desaparecer; sé que he percibido alguna cosa, pero si no lo escribo y lo plasmo en el papel, se me confunde. A veces seguro que debe ser así, pero sé que si puedo recogerlos y los escribo me ayudan a darme cuenta de que cada día es mágico.
Quiero vivir en esta magia, en esta sabiduría interna que se va despertando, que nuestro Ernest precioso nos ha despertado. Esta sabiduría que ya latía en mi cuando era una niña, que a veces coincidía en encontrar y que Ernest, desde su llegada, me la hizo vivir a manos llenas, primero haciéndome de espejo con su personalidad increíble que conseguía sacar de mi lo mejor que podía tener en mi alma, y después con su marcha repentina, pero pactada desde siempre. Pactos de alma. La mía lo sabía, la suya también. Nuestros personajes terrenales, no. Por esto sólo vivímos felicidad y amor. La felicidad y el amor que después nos haría continuar.
Sé que todo va llegando porque estoy despierta a que llegue, estoy abierta a lo que va viniendo, a cabalgar en este caballo blanco, mágico, que nos dejaste en la puerta de tu habitación; en aquel caballo blanco que tu tío Abel te regaló para la festividad de Pascua; en aquel unicornio blanco que nos dejaste dibujado para siempre, que nos espera paciente y curioso para llevarnos a descubrir el mundo y el potencial maravilloso que existe dentro de cada uno para crear nuestra vida, la que queremos, la que nos espera desde siempre.

Ernest, niño mío, quiero ser capaz de aquietar la mente para vivir el silencio del cual salen todas las respuestas. Quiero vaciarme de cualquier respuesta mental condicionada; quiero vaciarme de conocimientos preconcebidos para que me llegue toda la sabiduría, que es muy antigua, que llevamos inconscientemente dentro de nosotros y que sólo puede salir en silencio mental. Todo cambia y todo está en nuestro interior. Y dentro de nosotros estás tú, Ernest, y nuestro ser eterno. Y no digo nada más, porque sería de nuevo la mente la que hablaría. Y quiero que sea la experiencia viva la que vaya llevando las respuestas.
«Mamá bonita, mi mamá bonita y simpática con la que he jugado tanto, con la que he cantado y leído tanto, con la que he sido tan feliz. Todo continúa y tú estás navegando, cada vez más libre, por el mar invisible del Universo del que todos formamos parte desde siempre. Mueve tus alas de amor, porque ellas te llevan a volar cada vez en los espacios más profundos de tu alma blanca y luminosa.
Mamá, todo es divertido. Estamos jugando, mamá. La misma expansión es el juego más alegre y pleno que puedas imaginar nunca. Es un juego en el que jugamos todos al mismo tiempo. Es inmenso y es pequeñísimo al mismo instante. Nos hace Uno y también se vive desde uno. Mamá, no olvides jugar con alegría. No hay juego sin alegría. Si no hay alegría se convierte en una presión, en un compromiso, deja de ser juego. Juega, y ríe mientras juegas. Y sé feliz, estés donde estés. Vueles donde vueles, sé feliz. Despréndete de todo lo que te limita, porque es infinito el aprendizaje del ser libre que juega y descubre.
Mamá, estamos jugando, continuamos jugando. Si hemos vivido con felicidad y alegría aquí, es inimaginable para ti cómo jugaremos y la Felicidad y Alegría que sentiremos jugando en los estados ilimitados de Amor y Libertad que nos esperan cuando dejamos el personaje que hemos venido a encarnar. Es todo muy sencillo, mamu: reconócete y enseguida estarás allá.
Todo lo que vivimos lo estamos creando. Dentro de nuestro campo inmenso de posibilidades ya existía. Lo proyectamos y lo estamos creando, estamos unidos desde siempre y estamos creando. Es nuevo. Es ahora. Es. Y lo estamos creando desde el Amor, desde la Creatividad, desde la Alegría. Es mágico, mamá. Todo lo habíamos ido proyectando también desde nuestros juegos, desde nuestros sueños, desde nuestra imaginación, desde nuestra felicidad, desde nuestro amor de padres e hijo.
Mamá, así, como estás haciendo.
Ernest
Mª Dolors Beltran Boixadera
1 comentario en «JUEGA, MAMÁ, CREA!»
Gracias, Dolors, gracias, Ernest. Gracias a los dos por ofrecernos este potente mensaje de amor.
Siento el corazón como un badajo que tañe las palabras y pensamientos que se han solidificado en mi manera de ser y, a cada golpe en la pared de esta campana, se expande la esencia que somos y que, cual instrumento ancestral, avisa un momento importante en la existencia.
Sí, somos dioses de la eterna luz, fuente de amor y de alegría. Tan solo basta vivir con ilusión y felicidad los recuerdos que constantemente estamos experimentando en esta existencia.
Gracias, Ernest y Dolors, por tanto amor. Una vez más mi corazón se emociona jugando el presente eterno con ustedes.
Les abrazo con amor eterno, siempre.