El arte de expresarse sin traicionarse

Hablar no siempre es expresarse. A veces la verdadera madurez está en elegir cuándo, cómo y desde dónde decir lo que es cierto para uno.

Muchas veces hablamos, pero no necesariamente nos expresamos.

Decimos “sí” cuando en realidad queremos pensarlo.
Decimos “no pasa nada” cuando sí pasa.
Sonreímos para evitar una conversación incómoda.
Y seguimos adelante.

Hay palabras que llenan el espacio, pero no reflejan lo que de verdad ocurre por dentro. Se responde rápido, se opina por costumbre, se habla para evitar tensión. Y, aun así, algo queda pendiente.

Expresarse no es hablar más.
Es decir algo que sea cierto para uno.

Y eso no siempre es sencillo.

A veces creemos que expresarnos es decir todo lo que sentimos en el mismo momento en que lo sentimos. Pero no siempre ayuda. Hay palabras que, dichas desde el enojo o la impulsividad, solo complican las cosas.

Otras veces creemos que callar es madurez. Y tampoco siempre lo es. Guardar algo importante durante demasiado tiempo también pesa.

Quizá la pregunta no sea “¿hablo o no hablo?”, sino algo más simple:
¿desde dónde estoy hablando?

No es lo mismo decir algo para que nos entiendan que decirlo para no ser rechazados.
No es lo mismo justificarse que hablar claro.
No es lo mismo levantar la voz para tener razón que sostener una postura con calma.

Expresarse sin traicionarse tiene más que ver con honestidad que con intensidad.

A veces se ve en detalles pequeños.
No reír cuando algo no te hizo gracia.
No asentir cuando no estás de acuerdo.
No comprometerte con algo que sabes que no podrás sostener.

Y también se nota después de hablar.

¿Cómo te quedas cuando dices lo que piensas?
¿Más liviano?
¿Más tenso?
¿Con la sensación de que algo no terminó de encajar?

El cuerpo suele avisar cuando faltó coherencia.

Traicionarse no siempre es algo evidente. A veces es sutil.
Es decir “como quieras” cuando sí importa.
Es adaptarse tanto que uno deja de reconocerse.
Es endurecer el tono porque no se dijo antes lo que molestaba.

Expresarse sin traicionarse no es decirlo todo.
Tampoco es callarlo todo.

Es elegir el momento y la forma.
Es poder decir: “Esto me importa”.
O: “Prefiero hacerlo de otra manera”.
Sin atacar. Sin desaparecer.

No se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de ser coherente.

Cuando lo que decimos está alineado con lo que sentimos, algo se ordena. No hace falta imponer ni convencer.

Tal vez sea tan simple como dejar de decir “no pasa nada” cuando en realidad sí pasa.

Hablar cuando sea necesario.
Callar cuando sea consciente.
Elegir una forma que no te traicione.

No para tener razón.
Sino para actuar en coherencia con lo que hoy es verdadero para ti.

Y comprobar, después, si eso te deja en paz.

Si algo de esto resonó contigo, puedes seguir explorando en
www.yudithtechera.com

Facebook
Twitter
LinkedIn

Deja un comentario


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.