Hablar del suicidio sin miedo

La palabra suicidio provoca vértigo. Cuando aparece en una conversación suele generar cierta incomodidad; las palabras se buscan con cautela y, muchas veces, aparecen eufemismos o explicaciones que intentan suavizar una realidad que nos cuesta mirar de frente.

Desde Agraïments lo explicamos a menudo en las charlas que hacemos en algunos pueblos, unas sesiones muy necesarias y liberadoras para hablar del suicidio sin miedo. Y es que nos descoloca, nos incomoda y nos obliga a afrontar emociones muy profundas. Pero precisamente por eso es tan importante hablar de ello, porque callar el suicidio no lo hace desaparecer, sino que alimenta el estigma y la incomprensión.

La importancia de las palabras

Uno de los primeros pasos para romper este silencio es nombrar las cosas como son. En el ámbito profesional del duelo y de la salud mental, se recomienda hablar de muerte por suicidio. Puede parecer un matiz pequeño, pero no lo es. Decir se ha suicidado a menudo carga la frase de un peso moral y simplifica una realidad mucho más compleja. En cambio, hablar de muerte por suicidio pone el acento en el hecho, sin juicio, y ayuda a entender esta realidad tan compleja que hay detrás.

Hablar del suicidio no lo provoca. Puede ayudar a prevenirlo.

Durante mucho tiempo, el suicidio ha estado rodeado de tabúes, silencios y estigmas. Muchas familias han vivido estas pérdidas con una carga añadida de vergüenza o de incomprensión social.

Pero la realidad es que la muerte por suicidio existe y forma parte de nuestra sociedad. Por lo tanto, hablar de ello con rigor y sensibilidad es una necesidad, no solo para comprender mejor qué ocurre, sino también para prevenir. Cuando el suicidio se puede abordar sin miedo, sin juicios y sin simplificaciones, se crean espacios donde las personas pueden expresar su sufrimiento y pedir ayuda. Y eso es fundamental.

El duelo después de una muerte por suicidio

Cuando una familia pierde a alguien por suicidio, el proceso de duelo puede ser especialmente complejo. A la tristeza y a la ausencia se pueden añadir muchas otras emociones como la incredulidad, la rabia, la incomprensión, preguntas sin respuesta o sentimientos de culpa. Por eso es tan importante el acompañamiento.

En Agraïments creemos que el duelo necesita espacios seguros donde poder hablar, preguntar y sentir sin prisas. Por eso ofrecemos también nuestro servicio de acompañamiento en el duelo a personas que han perdido a un ser querido por suicidio. En estos casos no se trata de dar respuestas rápidas ni de buscar respuestas que no tienen explicación. Se trata de escuchar, de sostener y de acompañar el proceso para que el dolor pueda encontrar un lugar donde ser expresado.

En definitiva, sabemos que hablar del suicidio es tan difícil como necesario, porque solo cuando dejamos de mirar hacia otro lado podemos empezar a entender mejor esta realidad y a construir una mirada más humana. Desde Agraïments continuaremos reivindicando la importancia de hablar de ello con rigor, sensibilidad y sin estigmas.

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