FOTO: SALVA FERNÁNDEZ MODELO: PILI RUIZ
Mujeres maduras y SEXUALES
Me pidió mi amigo y excelente fotógrafo Salva que le escribiera unas letras para describir su ARTE; esa desnudez a veces desmesurada y otras contenida, esa osada y a la vez tímida belleza, esa que él mismo recrea en sus fotografías. Desnudos maduros, en esta ocasión:
“La MAGIA es transmitir que la belleza no tiene edad. Que hay sensibilidad y divinidad en toda mujer. Que no es sólo hermosa la piel lisa e intacta. Que no son tan sólo los cuerpos jóvenes los que guardan tesoros. Los cuerpos granados cuentan una historia: donde la riqueza de la madurez esconde, tras sus arrugas y rincones desconchados, un sinfín de vivencias llenas de sensualidad y sabiduría. Un erotismo de un esplendor que sale del alma atravesando el cuerpo. Desnudos perfectos, no existen. Mujeres perfectas, tampoco. La sublime IMPERFECCIÓN del arte y el cuerpo es resultar creativo, apasionado y en cierta manera, irreverente. Tener la capacidad y la valentía, a través de una cámara, de extraer con acierto y buen gusto la psicología de una persona y la expresión libre de su sexualidad. Un cuerpo de mujer que envuelve una manera de concebirse y mostrarse al mundo. Un fotógrafo que atina a captar la ESENCIA de esa mujer en la pureza de sus movimientos. Una complicidad entre ambos sostenida que logra destilar la BELLEZA de la MADUREZ en sí misma.”
Valgan dichas letras para enunciar mi nuevo artículo de este primer mes de 2026. Un nuevo año, una nueva oportunidad para vivirse sexualmente alineada con una misma.

FOTO: SALVA FERNÁNDEZ
Si la perimenopausia- ese periodo que llega antes de la menopausia- hace acto de presencia y comenzamos a notar síntomas nos adaptamos a ellos y seguimos disfrutando del placer que a través de nuestros cuerpos nos proporcionamos y proporcionamos al otro. Nada se va sin que abra paso a otra realidad. Todo cambia. Todo se transforma simplemente. Cuando acaba una fase, empieza otra. Ni mejor ni peor. Diferente. Y de las diferencias nos enriquecemos si somos suficientemente sabias.
Conozco tantas mujeres que han expandido su sexualidad en la madurez al entenderla y entenderse ellas mismas con más claridad, que me atrevería a decir que la cristalización de ese conocimiento nos lleva a otras esferas, no sólo ya del placer, sino de la concepción de la sexualidad en sí misma. Lo cual no significa que la juventud sea necesariamente insatisfactoria. Es solamente una etapa base del camino.
Pero es verdad que hay algunas mujeres que no lo viven así, experimentan sus cambios, ya sean hormonales, fisiológicos, o de cualquier otra índole de una manera negativa. No se adaptan fácilmente a sus nuevas realidades, a sus nuevos cuerpos, a sus arrugas, canas y sus nuevas pieles, y todo ello les conlleva un gran malestar. Se operan, se van a curas milagrosas, o se dejan llevar por una corriente social que las empodera como mujeres dependiendo de la cantidad de ácido hialurónico que contengan sus rostros. O bien se hunden, se resignan a tener una vida sexual activa y placentera y, apartan de sus vidas esa dimensión, por pensar que está caduca y que no les pertenece. O bien acuden a visitarnos porque intuyen que, aunque ellas no lo consigan por sí solas, hay un mundo hermoso que descubrir, llegada esa edad.

FOTO: SALVA FERNÁNDEZ MODELO: PILI RUIZ
Cada cual escoge su camino, en qué invierte su dinero y su energía. Yo prefiero acompañarlas en la consulta que mandarlas a luchar contra el cambio que supone la VIDA en sí misma. Hacerlas comprender que nada es permanente, que ni una gota del río, será la misma en ese mismo tramo mañana. La mayoría me entienden. Entonces comienzan a percibir su sexualidad y sus cuerpos de manera diferente. Y se ven hermosas ante sus espejos cuando se muestran a sí mismas y abrazan sus identidades. Un cuerpo= un libro, una historia concreta, donde cada arruga marca una página de sus biografías.
No podemos disfrutar plenamente de nuestra sexualidad si no tenemos consciencia plena en el aquí y ahora. No podemos estar pendiente de nosotras mismas, del otro y de lo que allí está sucediendo. Y este paso tan importante suele ser una de las ganancias con la edad: ni necesitamos alcohol para dejarnos llevar e inhibir el córtex frontal un rato, ni tenemos ya miedo o vergüenza a expresar y expresarnos como nos gusta. Los límites los podemos poner más claramente y más difícilmente haremos algo de lo que no estemos dispuestas a participar.

FOTO: SALVA FERNÁNDEZ MODELO: SARA GIMÉNEZ
Muchas mujeres a su edad madura abren relaciones y mentalidad, se sienten confiadas y a gusto para experimentar, para vivirse a través de la interrelación con otras sexualidades y otras personas y no hay sentimiento ni de vergüenza ni de culpabilidad. Ya no nos va a decir la sociedad ni nadie cómo comportarnos y vivenciarnos si con ello no estamos haciendo un mal a nadie. Saben de lo que les hablo, ¿verdad?
Ya no nos condicionan las creencias. Ni los tabúes. Ahora somos dueñas de nuestra sexualidad más que nunca. Somos más ricas, si es que antes ya no lo éramos muchas de nosotras. Hoy lo somos aún más. Nos conocemos más los cuerpos y los deseos y nada nos detiene si nos mueve nuestra propia energía sexual.
La idea pasa por contemplar una manera integral de habitar la sexualidad y que la vivamos con consciencia plena. Experienciar nuestros propios deseos, los más íntimos. Autoexplorarnos y conocernos en todas las dimensiones. Conectar con nuestras parejas, sean fijas u ocasionales, más allá del cuerpo. Expresar nuestras emociones y fantasías sin miedo o vergüenza. Hacer de la sexualidad algo más que tan solo un acto físico. Comunicarnos de manera asertiva. Sentirnos seguras de nosotras e integrar positivamente todos esos cambios que la edad comporta para comprender la sexualidad de una manera innovadora, creativa y holística. Y por supuesto, utilizar todos los sentidos y la propia madurez para saborear satisfactoria y sanamente la SEXUALIDAD.
Y si comienzan antes de la edad madura a vivirse y sentirse de esa manera, ya llevarán varios pasos por delante en el CAMINO.