Sanando más allá del tiempo y el espacio
Dentro del Reiki Usui tradicional, uno de los símbolos más sagrados y misteriosos es el Hon Sha Ze Sho Nen, conocido como el símbolo de la distancia. Su nombre puede traducirse como “El origen de todo es consciencia pura” o también «Sin pasado, presente ni futuro», recordándonos la verdadera naturaleza de la energía: eterna y sin límites.
Gracias a este símbolo, el practicante de Reiki puede enviar energía sanadora a cualquier persona o situación, sin importar la distancia física. También nos permite trabajar con eventos pasados para liberar traumas, armonizar relaciones actuales y preparar energéticamente el futuro.
Cuando se utiliza en una sesión, el practicante traza el símbolo mentalmente o con la mano en el aire, repitiendo su nombre tres veces. Esto abre un canal que conecta con la conciencia superior del receptor, activando la intención pura del corazón. No es necesario que la persona reciba el Reiki en el mismo espacio físico; la energía siempre encuentra el camino perfecto hacia el alma que la necesita.
Además de enviar energía a personas, el Hon Sha Ze Sho Nen se usa para enviar luz a situaciones difíciles, proyectos, exámenes, entrevistas o cualquier experiencia que necesite armonía. También puede usarse para enviar Reiki al planeta, a lugares en conflicto o a la Tierra misma como un acto de servicio y amor universal.

Este símbolo representa un puente de luz y amor incondicional. Nos recuerda que todos estamos profundamente conectados, más allá de lo que vemos. Al trabajar con Hon Sha Ze Sho Nen, el practicante desarrolla una comprensión más elevada de la unidad y el propósito del Reiki: ser un canal de sanación y compasión para el mundo.
Muchos estudiantes y clientes han experimentado profundas transformaciones gracias al Hon Sha Ze Sho Nen. Elena, por ejemplo, sintió cómo pudo perdonar una situación de su infancia al recibir Reiki a distancia; Angela compartió que, tras varias sesiones enviadas a su pasado, liberó un fuerte patrón de inseguridad que la bloqueaba en sus relaciones. Hansen, por su parte, recibió energía para un momento difícil en su trabajo y logró sentirse acompañado y guiado, aun estando lejos físicamente. Estas experiencias nos recuerdan el poder infinito del Reiki cuando se practica desde la pureza y el amor. El Hon Sha Ze Sho Nen no solo nos conecta con los demás, sino también con nuestra versión más luminosa y auténtica.
Jomar Hernandez
Maestra de REIKI Usui Karuna y Fuego Sagrado