Vulnerabilidad

Hace poco leí un artículo sobre la vulnerabilidad, definida como la susceptibilidad de ser atacado o herido, ya sea física o moralmente. Filosóficamente hablando, la vulnerabilidad no es un concepto nuevo, sino que ha estado presente desde mundos antiguos.

El término, aunque parezca ser bien entendido y compresible, encierra una gran complejidad. No existe nada en el ámbito humano ajeno a ser vulnerable. Somos vulnerables cuando estamos expuestos a recibir una herida, sea del calibre que sea, física y emocional. La herida nos trae dolor y sufrimiento y añade una fragilidad no deseada a la humanidad, que tiene que ver mucho con la finitud de esta.

Compartir una opinión, admitir sentir miedo ante una situación, llorar en los momentos de tristeza profunda, no tener la oportunidad de despedirte de tus seres queridos cuando fallecen, pedir perdón, enamorarse.
Seguro que muchos os habéis sentido identificados con alguna de estas situaciones, sin embargo, en muchas ocasiones, nos avergüenza reconocerlo o nos cuesta aceptar que somos vulnerables.

Vivimos en un mundo poco racional, dónde intentamos proteger a toda costa esa vulnerabilidad. La sociedad nos ha llevado a un individualismo y competitividad, que ponen a la vulnerabilidad en un estado de débil. Así que,
construimos corazas y castillos a nuestro alrededor que acaban desmontando y destruyendo la verdadera esencia de lo que somos.

El miedo a ser criticados en una sociedad competitiva, nos lleva a demostrar continuamente que somos fuertes. ¿En qué momento nos enseñaron que debemos ser superhéroes? Si realmente la belleza radica en permitirnos sentir, caer y levantarnos, porque así es nuestra condición humana.

Esconderse tras una máscara, acaba difuminando lo que realmente somos, y lo que realmente nos gustaría expresar.
Las máscaras nos separan cada vez más de los demás, porque ellas alimentan nuestro ego, un ego que acaba ahogando la verdadera condición humana. Así que creo, desde mi humilde opinión, que si pudiéramos abrazar esa vulnerabilidad e integrarla, aceptarla, nos permitiría ser libres en nuestras actuaciones y acciones. Ya que ser fiel a uno mismo y consecuente con lo que se siente y piensa, lejos de ser vulnerables, nos convierte en fuertes, y nos empodera.

Decir lo que uno piensa desde la asertividad y el respeto, ser conscientes que no existe ninguna emoción negativa, porque todas, nos permiten liberar nuestra psique y nuestra alma. Acomodarse en la vulnerabilidad e integrarla quizás
haría más fácil su reconocimiento y aceptación. Entender, que cuando estamos en el lado bueno de una situación de relaciones humanas, no nos quita la susceptibilidad de poder algún día estar en el otro lado, porque aunque hoy sea el otro el que sufra, mañana podría ser yo el que viva una situación similar.

Por lo tanto, sólo me queda añadir la palabra humildad, seamos humildes, con nosotros y con los demás, ya que la vida da muchas vueltas, y nunca sabemos en qué lugar de la vida nos tocará estar.

“La humildad es la única verdadera sabiduría que nos prepara para todos los posibles cambios de la vida”.

George Arliss

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