Beautiful Evening, Beautiful Day
La memoria como resistencia: Ivona Juka
y el Premio Ventura Pons del Festival Fire!! 2026.
Histórico: la memoria convertida en arma de lucha por la igualdad y la diversidad
Beautiful Evening, Beautiful Day (Lijepa večer, lijep dan), dirigida por la croata Ivona Juka, reconstruye la historia de Lovro, Nenad, Stevan e Ivan, cuatro amigos que fueron partisanos antifascistas y que, tras la Segunda Guerra Mundial, se convierten en cineastas de prestigio en la Yugoslavia comunista de los años cincuenta. La trama, ambientada en 1957, sigue su ascenso profesional al servicio del aparato propagandístico del régimen mientras intentan proteger, a cualquier precio, su identidad sexual y la relación amorosa que los une en secreto.
La película fue seleccionada como la candidata croata a los Premios Óscar de 2025 y, en 2026, obtuvo el Premio Ventura Pons a la Mejor Película y el Premio del Público en el Festival de Cine LGTBIQ+ Fire!! de Barcelona, un doble reconocimiento que confirma el valor de la obra tanto como artefacto cinematográfico como documento histórico. Juka no construye una ficción especulativa, sino que recupera un capítulo silenciado de la historia europea: la persecución de la disidencia sexual bajo regímenes que se proclamaban liberadores, pero que reproducían los mismos mecanismos de control sobre los cuerpos y los deseos que decían combatir. Filmar esta historia es, en sí mismo, un acto de reparación: nombrar a quienes la historia oficial quiso borrar, devolverles rostro, nombre y deseo. La memoria, en este sentido, deja de ser un ejercicio nostálgico para convertirse en herramienta política: solo reconstruyendo el pasado silenciado es posible cuestionar las estructuras de poder que aún hoy condicionan la libertad afectiva.
El blanco y negro como metáfora de los regímenes absolutos y la falta de libertad
La elección estética del blanco y negro, sostenida por la fotografía de Dragan Ruljančić a lo largo de toda la película, no es un mero recurso de época ni una cita nostálgica al cine clásico. Funciona como metáfora visual del propio sistema que retrata: un mundo sin matices, donde el régimen exige binarismos absolutos —leal o traidor, normal o desviado, útil o desechable— y no deja espacio para la zona gris en la que necesariamente viven los protagonistas. El blanco y negro despoja a la imagen de cualquier calidez cromática y construye una atmósfera de vigilancia permanente, de superficies pulidas que esconden el miedo bajo la disciplina visual del cine de propaganda que los propios personajes están obligados a producir.

Esa ausencia de color se convierte así en la falta de libertad misma: los protagonistas son cineastas que dominan el lenguaje de la imagen, pero que no pueden filmar su propia verdad ni su propio deseo a todo color. El contraste entre la belleza formal de los planos y la asfixia emocional que transmiten reproduce, en términos visuales, la contradicción central del filme: una sociedad estéticamente armoniosa por fuera, gris y opresiva por dentro. Cuando el amor entre Lovro y Nenad logra abrirse paso en la pantalla, lo hace siempre en los márgenes del encuadre, en penumbra, robado a una luz que el régimen no está dispuesto a conceder.
Ni comunismo ni derechas: el juego político en el que los extremos se abrazan para oprimir
Uno de los aciertos más incómodos y necesarios de Beautiful Evening, Beautiful Day es negarse a ofrecer una lectura ideológicamente cómoda. La película no presenta el comunismo yugoslavo de Tito como una alternativa emancipadora frente al fascismo que los protagonistas combatieron como partisanos, sino que expone su misma capacidad de violencia simbólica y física contra la disidencia sexual. Los cuatro amigos lucharon contra el fascismo y, sin embargo, el régimen que ayudaron a construir los persigue, los vigila y los obliga a fabricar la propaganda que sostiene su propia opresión.

Esta lectura cobra una resonancia particular si se compara con lo ocurrido en la España de Francisco Franco durante esos mismos años: un régimen de signo ideológico opuesto —fascista, nacionalcatólico, anticomunista— que perseguía la disidencia sexual con idéntica saña, a través de la Ley de Vagos y Maleantes y, después, de la Ley de Peligrosidad Social. El paralelismo no es casual ni anecdótico: demuestra que la represión de la diversidad sexual no es patrimonio exclusivo de una ideología, sino una herramienta de control social que los extremos políticos —por más que se proclamen antagónicos— han compartido históricamente cuando se trata de disciplinar el cuerpo y el deseo. Comunismo de Estado y fascismo clerical, enemigos irreconciliables en lo discursivo, se abrazan en la práctica cuando necesitan un chivo expiatorio sobre el que ejercer el control absoluto. Beautiful Evening, Beautiful Day pone en evidencia que la verdadera frontera no es izquierda contra derecha, sino libertad contra autoritarismo, venga de donde venga.
La importancia de que estas historias sean premiadas, por el jurado y por el público, en un certamen como Fire!!
Que Beautiful Evening, Beautiful Day haya obtenido tanto el Premio Ventura Pons del jurado como el Premio del Público en la edición 2026 del Festival Fire!! tiene un valor que trasciende el reconocimiento artístico. El Premio Ventura Pons, que honra la memoria de uno de los cineastas catalanes pioneros en narrar la diversidad sexual desde la normalidad y la dignidad, simboliza la continuidad de un compromiso: el cine LGTBIQ+ no solo como espacio de representación, sino como herramienta de memoria histórica y reivindicación política.

El doble premio —crítica especializada y público general coincidiendo en una misma película— demuestra que las historias que recuperan la persecución histórica de la disidencia sexual, lejos de ser un ejercicio de nicho, conectan con una necesidad colectiva de visibilizar genealogías silenciadas. En un contexto europeo donde los discursos reaccionarios vuelven a cuestionar derechos que parecían consolidados, premiar una película que muestra cómo tanto el totalitarismo de izquierdas como el de derechas han perseguido a las personas LGTBIQ+ envía un mensaje inequívoco: la defensa de la diversidad no puede subordinarse a ninguna etiqueta ideológica, y la memoria de quienes resistieron bajo cualquier régimen absoluto pertenece a toda la comunidad, no solo a los especialistas en historia del cine. Que un festival como Fire!! sostenga y premie este tipo de relatos refuerza su papel como espacio de memoria activa, no únicamente de celebración contemporánea.
Beautiful Evening, Beautiful Day es, ante todo, un ejercicio de memoria convertido en cine: recupera nombres y cuerpos que la historia oficial —tanto la comunista yugoslava como, por extensión comparativa, la franquista española— intentó silenciar. Su blanco y negro no es nostalgia, sino una declaración estética sobre la falta de libertad bajo cualquier régimen absoluto. Y su doble premio en Fire!! 2026, otorgado tanto por el jurado como por el público, confirma que estas historias no solo merecen ser contadas, sino que el público contemporáneo necesita escucharlas para entender que la lucha por la diversidad no tiene bandera política única, sino un único enemigo compartido: el autoritarismo que disciplina el deseo.
Dialoguemos, debatamos, compartamos.
QUEER AS CINEMA +:
«Donde cada película cuenta una revolución.»
Miquel Claudí-López
Comunicador Audiovisual
Periodista
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