Estar con otros sin dejarte de lado

Cuidar a quienes quieres también debería incluirte a ti.

Hay momentos en los que estar con otros empieza a pesarte… aunque quieras seguir estando.

No es falta de cariño.
No es que no te importe.

Y sin darte cuenta, empiezas a estar para todos menos para ti.

A veces sucede de manera silenciosa. Escuchas más de lo que realmente puedes dar. Estás disponible incluso cuando estás cansado. Intentas acompañar, resolver y estar presente. Y lo haces desde un lugar genuino, porque te importa quién tienes delante, porque quieres cuidar, porque sabes estar.

Pero algo empieza a moverse por dentro.

Aparece un cansancio más profundo. Menos espacio para ti. Y casi sin darte cuenta, vuelves a quedar en último lugar.

Estar con otros no debería implicar desaparecerte.

Y, sin embargo, muchas veces pasa.

No siempre es evidente. Se disfraza de compromiso, de empatía, de amor, de “yo puedo”. Pero el cuerpo suele avisar antes que la mente.

Cansancio.
Tensión.
Necesidad de aislarte después de estar con mucha gente.

Esa sensación de no tener un espacio interno donde descansar.

Dar de más no siempre es amor.
A veces es olvidarte de ti mientras cuidas a alguien más.

Cuidar a quienes quieres también debería incluirte a ti.

Porque cuando das desde el agotamiento, algo empieza a perder equilibrio. Escuchas sin presencia, respondes sin energía y, poco a poco, te vas alejando de ti. Y aunque todo siga igual por fuera, por dentro algo deja de sentirse en calma.

Hay preguntas que necesitan hacerse con honestidad:

¿Cómo estoy llegando hoy a quienes quiero?
¿Desde un lugar que realmente puedo habitar… o desde la necesidad de no fallar?

A veces se ve en cosas pequeñas: responder cuando necesitas silencio, quedarte más tiempo del que querías, no decir que estás cansado para no incomodar o postergar lo que necesitas por priorizar siempre a otros.

Y poco a poco, tu energía empieza a irse más hacia afuera que hacia adentro.

Poner un límite también puede ser una forma de cuidado.

Estar con otros no es cerrarte. Tampoco cargar con todo. Es algo más simple y más honesto: cuidar la relación sin dejarte fuera.

Decir:

Esto sí.
Esto hoy no puedo.
Necesito descansar.
Necesito espacio.

Sin culpa.
Sin dureza.
Sin dejar de querer.

No se trata de estar más para todos. Se trata de aprender a estar de una manera donde tú también puedas sentirte en paz.

Y ver qué pasa cuando empiezas a acompañar… sin abandonarte en el camino.

Porque cuando tú también estás dentro de lo que das, algo cambia.

Hay más presencia.
Más verdad.
Más calma.

Y compartir con alguien empieza a sentirse más liviano.

Porque cuando tienes que desaparecerte para cuidar una relación…
algo en ti ya sabe que así no se siente hogar.

Si algo de esto resonó contigo, puedes seguir explorando en
www.yudithtechera.com

Autor

Facebook
Twitter
LinkedIn

Deja un comentario


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.