Ho’Oponopono transforma mi vida diariamente. Es mi amante, mi confidente, mi compañero de viaje y mi mejor amigo.
Constantemente está aquí para mí. Es fácil, sencillo e incluso divertido. Siempre está esperando que me acuerde de él, que lo aplique a mi vida, que lo tenga en cuenta, que recuerde que existe.
No me pide nada a cambio. Sin embargo, cuando lo aplico en mi vida, me da muchísimo más de lo que mi mente analítica podría llegar a imaginar. Me regala amor incondicional, calma, paz, equilibrio, sanación, benevolencia, silencio, amabilidad, amor hacia mí misma, compasión, humildad y mucho más.
En este preciso momento siento un amor infinito hacia este arte ancestral hawaiano que ya se ha convertido en mi filosofía de vida y que me ha devuelto la alegría de vivir, a pesar de todo.
He hablado en algunos artículos de sus conceptos y de sus principios. He compartido rituales, meditaciones y, sobre todo, lo que ocurre cuando utilizamos sus palabras de alta vibración, que son como llaves capaces de abrir puertas hacia una nueva dimensión donde cada vez hay menos juicio y crítica, donde nos alejamos del victimismo y, en cambio, confiamos en la vida y nos hacemos responsables al cien por cien de nuestros pensamientos, palabras y acciones.
El conocimiento es fácil de adquirir. Existen innumerables libros que hablan de esta filosofía proveniente de Hawái. Yo misma, junto a mi amigo Viktor, hemos publicado nuestro primer libro, donde compartimos nuestro conocimiento para que puedas aplicarlo en tu día a día y transformar así tu vida.

Hoy no quiero compartirte más información. Hoy me gustaría compartirte mi propia experiencia porque, como he dicho al principio, Ho’Oponopono transforma mi vida constantemente.
Hoy miro atrás y me doy cuenta de lo que ha significado para mí aplicar sus principios. La Kimi de hoy no tiene nada que ver con la Kimi del pasado, y lo digo con orgullo y en voz alta.
He aprendido que no necesito controlar cada situación. He aprendido a confiar. He aprendido a soltar aquello que ya no me corresponde cargar. He aprendido a agradecer incluso aquello que no comprendía en su momento. Y, sobre todo, he aprendido que la paz no depende de lo que ocurre fuera, sino de cómo elijo relacionarme con ello.
Y esto es precisamente lo que me gustaría expresarte.
A ti que me estás leyendo, seas hombre o mujer, joven o mayor; tengas pareja o no; dispongas de mucho o de poco dinero; tengas ya experiencia o estés comenzando de nuevo. Es indiferente. Ho’Oponopono es para todos.
Lo único que necesitas es estar dispuesto a practicar y ser constante.
Porque la transformación no llega de golpe. Llega paso a paso, palabra a palabra, limpieza tras limpieza.
Lo siento. Perdóname. Te amo. Gracias.
Estas son las palabras mágicas de alta vibración más universales. Hoy quiero compartirte también una de mis favoritas: Gotas de Rocío. Esta frase puede acompañarte en momentos de tristeza, cuando te sientas enfadado, preocupado o asustado.
Todas las frases, palabras o mantras funcionan como transmutadores. Nos ayudan a borrar la programación negativa almacenada en nuestra mente subconsciente, esa parte de nosotros que participa en la creación de nuestra realidad.
Cuando las repites, das permiso a la Divinidad para que te vaya guiando por tu Camino Real.

Recuerda que los pensamientos negativos acaban atrayendo más dificultades a nuestra realidad. Ho’Oponopono nos ayuda a detener la mente y ese pensamiento compulsivo que tanto sufrimiento genera.
Por eso, mi invitación es muy sencilla:
Practica, practica y practica.
Y cuando olvides hacerlo, vuelve a empezar.
Mi experiencia personal me dice que cuanto más práctico Ho’Oponopono, mejor me siento y más bendiciones atraigo. Es como si todo se moviera más a mi favor, como si aparecieran más oportunidades, más sincronías y más movimientos positivos en mi vida.
Con gratitud infinita,
Kimi