Bienvenida/o al artículo en el cual junto a la Dra. Virginia Rossi Porteiro, Médica, Dermatóloga y especializada en Medicina Estética, vamos a dedicar espacio a este tema que está muy de moda y que mucho se habla en Congresos y cursos, tanto médicos como cosmetológicos.
María Inés- ¿Qué significa inflammaging?
Dra. Rossi- Durante mucho tiempo el envejecimiento cutáneo se asoció a un proceso multifactorial en el que intervienen factores intrínsecos, relacionados con el paso del tiempo y la genética y factores extrínsecos relacionados con factores externos.
En los últimos años ha adquirido un papel más relevante el concepto de “INFLAMMAGING”, término que surge de la combinación de las palabras inglesas “inflammation” y “aging” que hacen referencia a la inflamación crónica de bajo grado, asociada al envejecimiento.
A diferencia de la inflamación que aparece ante una lesión o infección, este proceso es sutil y persistente. Con el tiempo, puede contribuir al estrés oxidativo y a la alteración de estructuras fundamentales de la piel, como colágeno y elastina, favoreciendo la pérdida de firmeza, elasticidad y calidad cutánea.
Este estado de microinflamación constante satura los mecanismos de reparación naturales de la piel, las fibras se degradan más rápido, de lo que se reponen y la renovación celular se vuelve más lenta. El resultado es una piel más delgada, deshidratada, con pérdida de elasticidad, manchas y sensibilidad aumentada.
María Inés- ¿Qué factores la favorecen?
Dra. Rossi- La radiación ultravioleta es uno de los principales factores que aceleran estos cambios. A ella se suman la contaminación ambiental, tabaquismo, estrés crónico y determinados hábitos de vida como la falta de descanso, no hacer ejercicio y la mala alimentación.

María Inés-¿Se puede evitar el inflammaging?
Dra. Rossi- No podemos detener el paso del tiempo, tampoco podemos eliminar por completo todos los procesos inflamatorios que ocurren en nuestro organismo pero, SI PODEMOS reducir aquellos factores que favorecen una inflamación innecesaria y cuidar mejor de nuestra piel.
La prevención sigue siendo fundamental.
Fotoprotección diaria, todo el año. Elegir un producto que resulte agradable y que podamos utilizar de manera constante.
Cuidar la barrera cutánea- La limpieza de la piel, debe ser suficiente cada día para eliminar suciedad y residuos, pero sin generar irritación.
Los hidratantes ayudan a mantener la función de esta barrera y pueden mejorar la tolerancia de la piel frente a diferentes agresiones externas.
No sobrecargar la piel, existe una tendencia a incorporar cada vez más activos y desde muy jóvenes; retinoides, ácidos, exfoliantes, activos antioxidantes como Vitamina C, Vit E, niacinamida y otros compuestos. No todos son para todas las personas. La elección dependerá del tipo de piel, edad, necesidades y tolerancia con la indicación de un profesional.
Dieta mediterránea y control de peso; priorizar verduras, frutas, legumbres, frutos secos, cereales integrales, aceite de oliva y pescado. Limitar carbohidratos refinados, bebidas azucaradas y carnes procesadas.
Hacer ejercicio aeróbico en forma semanal, adaptado a la capacidad funcional de cada persona.
ENVEJECER TAMBIEN ES CUIDAR
Cuidar la piel no significa intentar detener el tiempo.
SIGNIFICA protegerla de aquello que podemos modificar, respetar su función de barrera y acompañar sus cambios de manera saludable.
El concepto de ”inflammaging” aporta una mirada interesante sobre el envejecimiento cutáneo, porque pone en foco a la PREVENCIÓN.
María Inés- Muchas gracias Dra. Rossi por la información de un tema tan amplio y que cada vez interesa más conocer.
Hasta el próximo artículo
María Inés Daudet Bertani
Cosmetóloga- Cosmiatra