LOS REGALOS DE LA VIDA

LOS REGALOS DE LA VIDA

Me encanta caminar por la Naturaleza y dejarme sorprender por lo que veo… Hoy ha sido uno de estos días en que te sientes conectada con todo lo que te rodea.

Primero ha llegado el viento, un viento potente que de vez en cuando hacia enloquecer y rugir los árboles, zarandeaba las plantas, hacia bailar las hierbas del campo y alborotaba mi cabello. Él era también el responsable que el cielo azul fuera más azul, más limpio y brillante, solamente surcado por algunas nubes blancas que iban pasando. La luz del sol era cálida y amable, e iluminaba la tierra y me iluminaba a mí.

Me encanta el viento, sentir su voz, su potencia, su huella… Cómo da vida a las voces de los seres vivos que no la tienen ¡Lo siento tan poderoso! He agradecido mucho esta caminata… Y ha sido entonces que he escuchado la voz de Ernest diciéndome que la vida es siempre un regalo.

  • Solamente el hecho de estar aquí y poder experimentar la dualidad con un cuerpo físico, es un regalo.
  • Sentir la belleza y la acogida de la Madre Tierra, con su abundancia y su natural protección, con su bondad lejos de todo apego, y sentir que no hay separación real, que todo es solamente una separación temporal, es otro regalo.

–     Sentir y saber que cuando deje mi cuerpo aquí en la materia, mi alma volverá a la sabiduría y al amor incondicional de mi ser libre y amoroso… esto es un gran regalo.  

–     Comprender que este mismo regalo que a veces me comporta alegría y gozo, en otras ocasiones me puede comportar dolor y añoranza, y esto continúa siendo, aunque pueda a veces no parecerlo, un gran regalo.

–     Darme cuenta de todo lo que puedo llegar a sentir sabiendo que Todo es Amor, este es un privilegio de regalo.

He dado gracias a la Madre Tierra por acogerme en su casa con tanta confianza y desprendimiento y me he sentido, por un momento, volando por encima de todo el dolor, de todo el sufrimiento, de toda la incerteza y ansiedad que también podemos vivir en la Tierra cuando no somos conscientes del gran regalo que supone estar aquí.

He saboreado esta conexión de paz conscientemente sabiendo que, tal como ha venido se irá, y que volveré a vivir cada día desde la base, desde mi personaje vulnerable y valiente que represento tan fielmente.

Paro de escribir y miro ahora este regalo que hemos adoptado esta mañana, un perrito cruzado, negro, con una mancha blanca desde el cuello al pecho. Tiene mucho miedo y busca camuflarse detrás de cualquier pata de silla, desde donde nos mira intensamente. Él no sabe aún que es un regalo precioso y que, de aquí unos días, será un perrito feliz con esta familia que nos hemos sentido privilegiados, desde el primer momento, de recibirlo. Tiene 8 meses, no ha vivido nunca cercano a las personas, ni conoce lo que es una casa, un jardín, llevar un collar, un arnés, salir a pasear… Solamente ha conocido el calor de los miembros de la Protectora que lo han cuidado estos últimos tiempos, y de la jauría de perros que ahora ya no tiene y que, como él, vivían en un mismo habitáculo del cual fueron rescatados.

Kaph tiene la oportunidad del regalo ante él, pero aún no lo reconoce, le esperan unos días más de desconcierto, pero a cada día que pase, la confianza crecerá con él y un día será feliz, muy feliz, con nosotros y nosotros con él.

Volveremos a tener un miembro más en la familia, lo deseamos mucho, sabemos que nos llenará otra vez de alegría, de juego, de inocencia, de amor incondicional y de lealtad. Él, este nuevo compañero de cuatro patas nos entregará toda su vida, y será un privilegio volver a sentirnos amados por un ser tan noble, tan humilde, tan alegre, tan vivo y amoroso, tan juguetón… Y nosotros le ofrecemos nuestro amor y protección, nuestra alegría de verlo feliz, nuestro compromiso de amarlo, cuidarlo y acompañarlo como parte de nosotros, de nuestra familia, para toda su vida.

Sí, la vida nos da muchos regalos si dejamos que se presenten sin etiquetarlos, abriendo el corazón, la mente y los brazos a aquello que llega, sin querer saber previamente cómo será, sin miedo al pensamiento de… “Y si…?”

Si lo sentimos desde el corazón, no desde el miedo ni desde las expectativas de cómo ha de ser, la vida está llena de regalos. Depende de nosotros encontrarlos.

Maria Dolors Beltran Boixadera

mamasocaqui.com

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