MOLT LLUNY: EL EXILIO EMOCIONAL SEGÚN GERARD OMS
“El cine empieza en el actor y en la emoción”
Hoy hablamos con Gerard Oms, director y guionista catalán, centrándonos en su estilo cinematográfico y en las influencias que se reflejan en su película Molt lluny.
Gerard Oms proviene del mundo de la interpretación. Antes de dirigir, trabajó durante muchos años como acting coach, y esta experiencia marca profundamente su manera de entender el cine. Para él, los actores y las emociones son siempre el centro de la historia.
En primer lugar, podemos afirmar que su cine es un cine de la interioridad. Oms no narra grandes aventuras ni historias espectaculares, sino procesos internos: crisis personales, momentos de desorientación y búsquedas de identidad. En Molt lluny, el protagonista decide quedarse a vivir en el extranjero tras sufrir un ataque de pánico, pero el verdadero viaje que emprende no es físico, sino emocional.
Otro aspecto clave de su estilo es la dirección de actores. Las interpretaciones son contenidas y realistas, basadas en pequeños gestos, silencios y miradas. No hay grandes discursos ni explicaciones evidentes: el espectador debe intuir lo que sienten los personajes. Esto genera una fuerte sensación de proximidad y vulnerabilidad.
En cuanto a la puesta en escena, Gerard Oms apuesta por un realismo emocional. Las escenas son cotidianas, el ritmo es pausado y los conflictos no siempre se resuelven de manera cerrada. Es un cine que confía en el espectador y que evita conscientemente el melodrama.

También es muy relevante el uso de los espacios. En Molt lluny, la ciudad de Utrecht y los lugares de paso refuerzan la sensación de soledad y desarraigo del protagonista: el espacio exterior refleja su conflicto interior.
Respecto a las influencias, el cine de Gerard Oms se inscribe dentro del cine de autor europeo. Se pueden reconocer referencias a los hermanos Dardenne, por su realismo y la proximidad de la cámara, o a directores como Christian Petzold, que trabajan temas como la identidad y el desplazamiento. También se percibe una clara influencia del teatro, especialmente en la construcción de escenas largas y en la absoluta confianza depositada en los actores.
Gerard Oms construye un cine íntimo, honesto y profundamente humano. Molt lluny no ofrece respuestas fáciles, pero invita al espectador a reflexionar y a empatizar con personajes frágiles y reales. Es un ejemplo de cine contemporáneo que apuesta más por sentir que por explicar.
Porque Molt lluny, es un viaje íntimo y delicado hacia la búsqueda de uno mismo, y se sitúa dentro de una tradición cinematográfica que ha explorado la emigración española en Europa. La película nos presenta a Sergio, interpretado magistralmente por Mario Casas, un hombre que, tras sufrir un episodio de ansiedad durante un viaje familiar a Utrecht, toma la decisión radical de quedarse en esa ciudad desconocida, dejando atrás todo lo que conoce.

Sin dinero, sin hogar y sin dominar el idioma, Sergio se adentra en un entorno que, aunque inicialmente hostil, también le ofrece oportunidades de descubrimiento y conexión. Este relato dialoga con otras obras que han tratado la migración española en Europa: Vente a Alemania, Pepe (1971), Un franco, 14 pesetas (2006), Las distancias (2018) o La vida era eso (2020). Molt lluny continúa esta línea, pero con un enfoque más contemporáneo e introspectivo, centrado en la dimensión psicológica y emocional del exilio voluntario.
Visualmente, la película opta por un estilo sobrio y verosímil. La fotografía, dominada por tonos fríos y sombras, acompaña el viaje interior del protagonista, mientras que la banda sonora de Sílvia Pérez Cruz refuerza los momentos de soledad e introspección. Utrecht se convierte en un personaje más: un espacio de dificultad, pero también de revelación.
La interpretación de Mario Casas es el corazón del filme. Con gestos mínimos y una mirada cargada de significado, transmite las contradicciones de Sergio: miedo y valentía, desesperación y esperanza. David Verdaguer e Ilyass El Ouahdani completan el reparto, mostrando que incluso en la distancia y la precariedad pueden surgir vínculos humanos significativos.
Entrevista
Pregunta: Hoy estamos con Gerard Oms, quien ha venido a Parets dentro del marco del Cicle Gaudí. Es una alegría tenerte aquí. ¿Qué te parece esta iniciativa?
Gerard Oms: Me parece una iniciativa maravillosa. Poder acercar películas fuera de los circuitos comerciales, hacer que el cine vuelva a lugares donde antes existía y ahora cuesta que llegue, es algo muy importante, incluso necesario. He acompañado mucho la película en cineclubes y soy un gran defensor de estas iniciativas y de todas las personas voluntarias que las hacen posibles.
P: Tu película es muy íntima, y uno de los elementos clave es el trabajo con los actores y las emociones. ¿Cómo llegas a este tipo de cine?
G.O.: Soy actor de formación. Estudié en el Institut del Teatre y nunca me sentí del todo cómodo trabajando como actor. Cuando se me presentó la oportunidad de hacer una película, colocó al actor en el centro de todo. Pienso el cine desde el intérprete, desde esa pulsión humana que es con lo que el espectador empatiza.
P: ¿En qué momento te das cuenta de que una experiencia personal podría convertirse en cine?
G.O.: Nunca había pensado en ser cineasta. En 2008 viajé a Holanda en medio de una crisis personal y escribí un diario. Años después, cuando tuve la oportunidad de hacer una película, me pregunté de qué quería hablar y con qué quería reconciliarme. Ese diario fue el punto de partida del guion de Molt lluny.

P: La película dialoga con otras historias sobre la emigración.
G.O.: Sí. Se ha hablado poco en el cine español de la crisis de 2008. Muchos jóvenes nos fuimos al norte de Europa a buscarnos la vida, pero también había una crisis interior. En Molt lluny, la crisis externa funciona como una coartada: el protagonista parece irse a trabajar, pero en realidad se está buscando a sí mismo.
P: ¿Cómo fue trabajar con Mario Casas?
G.O.: Mario y yo somos amigos desde hace muchos años. Ha sido muy generoso y ha confiado plenamente en mí. Cuando hay admiración y cariño mutuos, pasan cosas bonitas, y creo que eso se nota en la película.
P: La película ha recibido un importante reconocimiento, con nominaciones a los Premios Gaudí y a los Goya.
G.O.: Es muy emocionante. Las nominaciones —tanto la de dirección novel como la de Mario— pertenecen en realidad a todo el equipo, porque una película es un trabajo colectivo. Pero también son una fotografía de una historia de amistad que empezó en 2019 y que ha culminado aquí. Lo que más feliz me ha hecho es ver a tanta gente contenta por estas nominaciones; no imaginaba que tendrían tanto impacto.
P: Ahora estás inmerso en la temporada de premios. ¿Cómo se vive este momento?
G.O.: Con tranquilidad y gratitud. Coincides con compañeros y compañeras a los que admiras y sientes que el reconocimiento viene de los tuyos, de la propia profesión. Eso lo coloca en un lugar muy especial.
P: También es un reconocimiento al cine catalán.
G.O.: Totalmente. Es un reconocimiento a la industria, a la mirada crítica de los compañeros y compañeras, y eso tiene un valor enorme.
P: Para finalizar, ¿Cómo ves el momento actual del cine catalán?
G.O.: Creo que estamos en un momento de mucha producción y de mayor diversidad de voces que nunca, lo cual es muy positivo. Hay historias que antes no tenían espacio y ahora están en el centro del relato. Sin embargo, también vivimos una crisis importante de las salas de cine: cuesta que el público vaya al cine y muchas están cerrando. El reto es recuperar la experiencia colectiva del cine, y ahí iniciativas como el Cicle Gaudí son fundamentales para descentralizar la cultura y volver a conectar con los espectadores.En definitiva, Molt lluny es un ejemplo de cine contemporáneo que apuesta más por sentir que por explicar, y confirma a Gerard Oms como un cineasta capaz de transformar una experiencia personal en un relato universal sobre la migración, la identidad y la necesidad de encontrarse a uno mismo.