Moverte aunque no tengas todo claro

Hay momentos en los que sabes que no puedes seguir como antes…
pero tampoco tienes claro cómo seguir.

No siempre hace falta tener todas las respuestas para dar un paso. A veces, lo que hace falta es moverte igual.

Hay momentos en los que uno siente que debería tenerlo todo más claro: qué hacer, por dónde ir, si es el momento o no.

Y cuando esa claridad no aparece, llega la pausa. No una pausa elegida, sino esa que se disfraza de “mejor espero un poco más”.

Esperar a estar seguro.
A no equivocarse.
A tener todas las piezas en su sitio.

Esperar a tenerlo claro no siempre es prudencia.
A veces es miedo disfrazado.

Pero eso no siempre llega.

Y mientras tanto, la vida sigue.

A veces no es que no sepas.
Es que no tienes garantías.

Y eso incomoda.

Entonces empiezas a pensar más, a analizar más, a intentar entender antes de moverte.

Pero no todo se entiende antes de hacerlo.

Hay cosas que solo se ordenan cuando das el paso. No antes.

Después de empezar a soltar lo que ya no podías sostener, aparece una pregunta más honesta:

¿Y ahora hacia dónde voy?

Porque soltar también deja un espacio.
Y ese espacio no siempre se siente claro.

A veces se siente incierto.

Se ve en lo cotidiano: posponer una decisión pequeña, darle vueltas a algo que ya intuyes, esperar “el momento adecuado” que no termina de llegar.

O sentir que si no estás seguro al cien por cien… mejor no moverte.

Pero hay algo que también es cierto:

No moverte también es una decisión.

Y, muchas veces, una que te deja exactamente en el mismo lugar.

No se trata de actuar sin sentido ni de forzarte.

Se trata de reconocer cuándo estás esperando de más.

¿Esto realmente necesita más tiempo…
o es que me cuesta dar el paso?

Porque moverte no siempre es hacer algo grande.

A veces empieza en lo pequeño: decir algo pendiente, tomar una decisión simple, probar aunque no sepas cómo va a salir.

El miedo puede seguir ahí.
La duda también.

Pero eso no significa que tengas que quedarte quieto.

Tal vez no se trate de tener todo claro.

Tal vez se trate de confiar un poco más en que puedes ir viendo mientras avanzas.

No perfecto.
No seguro.
No con todas las respuestas.

Pero en movimiento.

Y ver qué pasa cuando dejas de esperar a estar listo…
y empiezas a dar pequeños pasos igual.

No porque tengas todo claro,
sino porque ya no quieres seguir en el mismo lugar.

Y notar si, desde ahí,
algo en ti empieza a sentirse en paz.

Si algo de esto resonó contigo, puedes seguir explorando en
www.yudithtechera.com

Facebook
Twitter
LinkedIn

Deja un comentario


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.