HAZ QUE TUS BACTERIAS CUIDEN DE TI
Desde que el uso del microscopio permitió descubrir las bacterias, algunos médicos y biólogos ya intuyeron que estos minúsculos seres desempeñaban funciones esenciales. Sin embargo, en aras por encontrar culpables a nuestros males, se produjo un cambio de perspectiva: las bacterias, que en un principio se consideraban imprescindibles para la vida, acabaron siendo señaladas como responsables de la mayoría de nuestros problemas de salud.
Pero, gracias a los trabajos del biólogo y premio Nobel Elie Metchnikoff en París (Francia), se pudo constatar la importancia de las bacterias que alberga nuestro cuerpo para disfrutar de una buena salud. Tras descubrir la influencia que estas tenían en la longevidad de determinados grupos humanos de las estepas rusas, observó que sus pobladores bebían leche fermentada y relacionó este hábito con la larga vida de quienes habitaban esa zona del mundo.
Este hallazgo le llevó a descubrir la importancia de cuidar nuestros intestinos mediante una dieta rica en lactobacilos (un tipo de bacterias específicas que acidifican los intestinos). Asimismo, observó que esto disminuía las infecciones producidas mayoritariamente por procesos de putrefacción, asociados a dietas ricas en proteínas animales.
Todas estas investigaciones, bien conocidas por mi bisabuelo, el doctor en Farmacia Antonio Subirà Marquet, que era miembro de la Academia de Invenciones de París, fueron las que propiciaron que, en 1919, fuera el farmacéutico encargado de dar vida a la fórmula de la conocida marca de yogures DANONE en la ciudad de Barcelona.
Entre los médicos que defendían las bondades de nuestras amigas las bacterias destaca Antoine Bechamp, quien pudo constatar que las bacterias, lo único que hacen es adaptarse al entorno en el que viven y que si se encuentran determinados grupos de bacterias en algunas enfermedades determinadas, no es porque sean las responsables de esa enfermedad, si no que se están ahí para cumplir con unas funciones muy específicas, a fin y efecto de solucionar ese proceso morboso que nuestra biología ha desarrollado. Pero desafortunadamente, Antoine Bechamp coincidió con un químico francés, Louis Pasteur —que no era médico— quien defendía lo contrario: que las bacterias eran las causantes de nuestras enfermedades, lo que hizo que se iniciara toda una «industria de guerra» en contra de ellas.
Muchos años después, el médico alemán Dr. Ryke Geerd Hamer fue aún más allá. Tras perder a su hijo en un accidente, desarrolló un cáncer testicular y su esposa, un cáncer de mama. Esta experiencia le llevó a plantearse si podía existir una relación entre la pérdida de su hijo y el desarrollo de ambos cánceres.
Como era oncólogo, decidió empezar a preguntar a sus pacientes si habían vivido algún hecho traumático antes de desarrollar el cáncer por el que estaban siendo tratados. Para su asombro, afirmó descubrir que el cien por cien de ellos habían vivido una experiencia traumática que los había cogido a contrapié y en soledad.
A partir de ahí, y con gran meticulosidad, empezó a identificar un conjunto de cinco leyes que se repetían en todos los procesos cancerígenos. Más adelante, llegó a la conclusión de que estos principios no solo se cumplían en los procesos cancerígenos, sino también en todas las enfermedades.
La cuarta de estas leyes volvía a poner de relieve la importancia de las bacterias en los procesos de recuperación de la salud. Según su planteamiento, el origen embriológico de cada tejido determina el tipo de microbios con los que se asocia, los cuales participarían activamente en la reparación de los tejidos afectados por el estrés experimentado por una persona en un momento determinado de su vida, ya fuera mediante la eliminación de tumores o la regeneración de tejidos.
Finalmente, y para cerrar el círculo, después de realizar muchas cartas astrales, he podido descubrir que los hechos traumáticos a los que hacía referencia el Dr. Hamer, así como la manera en que los interpretamos, pueden observarse en una carta astral natal. Y no solo eso, sino que, mediante la observación de los planetas y los signos relacionados con los procesos digestivos y el estado de nuestros intestinos, también se puede apreciar el grado de estrés al que están sometidas nuestras amigas las bacterias.
Por ello, si somos capaces de conocer la función de cada uno de los grupos de bacterias que nos habitan, qué es lo que más les afecta y en qué momentos de nuestra vida pueden estar más sensibilizadas, podremos aprender a cuidarlas adecuadamente para que ellas, a su vez, nos cuiden de la mejor manera posible.
Josep Maria Subirà i Vallès
Autor de:
¡HAZ FELCES A TUS BACTERIAS!
UN RELATO PARA EL BINESTAR Y UNA LARGA VIDA
Enfermero y Fundador de SUBIRÀ INSTITUT
jmsubira@subirainstitut.org
www.subirainstitut.org
Biografía
Josep Maria Subirà i Vallès (Barcelona, 1970) comenzó su viaje en la enfermería de urgencias con el sueño de vaciar los hospitales mediante la prevención, hasta que la vida lo situó al otro lado del fonendoscopio.
Tras sanar a través de un camino que le llevó de la Medicina Tradicional China al fascinante mundo de la microbiota intestinal —siguiendo la estela de su bisabuelo, Antonio Subirà Marquet, creador de la fórmula original de los yogures Danone en 1919—, Josep Maria integraría también la lógica de la Nueva Medicina Germánica, para finalmente descubrir la pieza que unificaba el rompecabezas y que hallaría mirando al cielo: la Astrología Médica.
Como creador de la Nueva Medicina Sistémica, hoy dedica su vida a enseñar a otros a descifrar su código biológico y estelar para recuperar el bienestar. Su misión es clara: comprender que no somos víctimas del azar, sino seres en constante interacción con un orden universal.