¿Qué ocurre cuando practicamos H0’Oponopono?

¿Qué ocurre cuando practicamos Ho´Oponopono?

 Gracias a su práctica pasamos del ego al Ser y volvemos a nuestra esencia

Cuando llega por primera vez a nuestra vida esta filosofía de vida ancestral Hawaiana llamada Ho’Oponopono la podemos etiquetar rápidamente, pensando que es una cosa muy simple, sin darnos cuenta que detrás de sus  principios hay unas enseñanzas  muy profundas.

 Nos podemos preguntar.

¿Repetir mantras nos puede solucionar la vida?

 ¿Cómo es esto posible?

El Ho’oponopono es una técnica de resolución de problemas. Cuando practicamos sus mantras con constancia y perseverancia, algo empieza a cambiar: dejamos de alimentar el problema con nuestros pensamientos y abrimos espacio para que puedan aparecer nuevas soluciones.

Podríamos decir que el problema se para, ya no va más, y la solución ya está en camino

Y es así. Pero vamos a ver el  porqué.

 Los mantras son como contraseñas que nos ayudan a parar la mente

Dentro de la filosofía del Ho’oponopono encontramos palabras y mantras como:

– Gracias.

– Te amo.

– Gotas de rocio.

-Salud  perfecta.

– Yo soy el yo.

– La paz del yo.

– Lo siento, perdóname, te amo, gracias

-Suelto y confío

 -Agradezco, acepto y confío

Puedes repetir una misma palabra dos, tres o tantas veces como quieras, e incluso ir cambiándola a lo largo del día. No es necesario verbalizarlas. Puedes repetirlas mentalmente en cualquier momento: mientras caminas, te aseas, realizas tus tareas o estás en un momento de relajación.

De esta manera, vas creando espacios en los que dejas de alimentar ese pensamiento compulsivo y repetitivo que tantas veces nos mantiene atrapados en el miedo, la culpa y la angustia.

Nos podemos preguntar ¿Cómo puede funcionar algo tan sencillo?

A veces hay personas que se preguntan: ¿Cómo puede ayudarme a resolver problemas repetir unas palabras una y otra vez? ¿Es simplemente repetir como un loro?

Bueno, quien habla de repetir como un loro es el ego, nuestra mente consciente y analítica. Porque, en realidad, no es tan sencillo. Nuestra mente no está acostumbrada a practicar Ho’oponopono ni a repetir mantras. Está acostumbrada a pensar, pensar y pensar; a dar vueltas a las mismas preocupaciones, los mismos miedos, las mismas culpas y las mismas angustias. Hasta que algo cambia.

El Ho’oponopono nos invita a empezar a parar esa dinámica mental. Y no solamente durante los momentos de meditación, sino también a lo largo del día. De hecho, el Ho’Oponopono es una meditación activa.

Se trata de estar atentos a esos pensamientos negativos que aparecen, que nos hacen daño y que, muchas veces, son repetitivos y obsesivos.

En lugar de seguir alimentándolos y darles cada vez más fuerza, podemos elegir repetir un mantra y volver al momento Presente. Los mantras se han utilizado desde tiempos remotos como una práctica para aquietar la mente y favorecer el silencio interior.

El verdadero regalo de la practica constante del Ho’oponopono es pasar del ego al Ser

Mi propia experiencia es que cuando paro la  voz que hay en mi mente consciente y vuelvo al aquí y ahora, dejo de vivir atrapada en el pasado, lamentándome por lo que ocurrió, sintiendo culpa o alimentando resentimientos.

También dejo de vivir constantemente en el futuro, preocupándome por lo que podría suceder. Y es que, muchas veces, vivimos entre esos dos extremos: el pasado y el futuro, sin estar verdaderamente presentes.

Cuando practico de verdad el mantra que en cada momento siento, paro mi mente consciente, limpio de memorias mi mente subconsciente y me conecto con mi mente supraconsciente. En este eterno Presente,  vuelvo al aquí y ahora, se abre un espacio para que emerja la fuerza de quien soy verdaderamente: la fuerza de mi Ser, de mi Esencia, de ese Dios interno, como cada persona quiera llamarlo.

Para mí, este es uno de los primeros principios que debemos comprender del Ho’oponopono:pasar del ego al Ser.

Pasar del pensamiento incesante, basado en el miedo y la culpa, a la Presencia, al aquí y ahora y a la posibilidad de sentir paz interior.

Y esto es mucho. Es un auténtico regalo.

Si el Ho’oponopono ha llegado a nuestra vida, quizá sea porque nuestra alma nos está invitando a dar este paso. Podría haber llegado otra técnica, porque existen muchos caminos para nuestro crecimiento personal.

Pero hoy tenemos esta herramienta en nuestras manos y podemos elegir profundizar en ella y descubrir todo lo que puede aportarnos.

Del ego al ser: volver a nuestra esencia

Cuando llegue el último momento de mi vida en este plano, mi alma seguirá su camino. Pero ¿qué es lo que dejamos aquí? Ese personaje con el que nos hemos identificado durante toda nuestra vida: el ego.

El ego es el falso yo. Es el personaje que hemos construido a partir de nuestras creencias limitantes, las heridas de la infancia y los mecanismos de defensa que hemos aprendido para protegernos y sentirnos queridos.

Son las máscaras que nos ponemos para agradar, encajar o conseguir que nos acepten. Aunque también existe una parte adaptativa del ego que nos ayuda a desenvolvernos en esta dimensión, no somos únicamente ese personaje.

El ego es esa vocecita que constantemente nos dice: «No vales lo suficiente», «No te arriesgues», «Déjalo para otro momento». Para el ego, nunca es el momento adecuado. Siempre encuentra una razón para que no avancemos.

Pero ¿y si elegimos vivir de otra manera?

Pasar del ego al Ser es dejar de vivir desde el miedo y empezar a vivir desde nuestra esencia, desde esa energía de amor que todos llevamos dentro.

No hablo de religión, sino de conectar con nuestra parte más auténtica, con esa Esencia que nos permite vivir desde el amor y no desde el miedo.

Cuando vivimos conectados con nuestro Ser, experimentamos más confianza, paz, generosidad, aceptación y gratitud. En cambio, cuando vivimos desde el ego, es más fácil caer en el miedo, la culpa, el resentimiento, la competición y la comparación.

Y es normal, porque es lo que hemos aprendido desde niños, pero llega un momento en el que podemos decir: Ya no quiero seguir viviendo desde el miedo. Elijo vivir desde el amor. Elijo confiar, avanzar y ser más fiel a quien realmente soy.

Esto no significa que los miedos desaparezcan de un día para otro. Pasar del ego al Ser es un proceso. Se trata de aprender, poco a poco, a actuar a pesar del miedo, a confiar más en nosotros mismos, a encontrar paz en medio de las dificultades y a vivir con mayor coherencia.

¿Y cómo podemos conectar con esa esencia?

A través de la Presencia. Cuando practicamos Ho’oponopono mientras paseamos, cocinamos, bailamos, leemos, meditamos o estando plenamente Presentes, algo cambia dentro de nosotros.

Las circunstancias exteriores pueden seguir siendo las mismas. Podemos tener contratiempos y situaciones que resolver, pero nuestra percepción cambia. Encontramos más calma, sentimos más Amor y descubrimos que podemos afrontar la vida desde otro lugar.

Esa sensación de paz, esa confianza y esas ganas de compartir amor son señales de que estamos conectando con nuestra esencia.

El problema es que, muchas veces, esa conexión dura poco y volvemos a funcionar desde los patrones habituales del ego.

Por eso es tan importante practicar Ho’oponopono con constancia y perseverancia, convirtiéndola en una filosofía de vida.

A través de esta práctica, aprendemos a observar nuestras reacciones, a soltar patrones que nos limitan y a limpiar memorias inconscientes que condicionan nuestra manera de percibir y vivir la realidad.

No se trata de luchar contra el ego, sino de dejar de identificarnos con él. De aprender a elegir, cada vez más, desde el Amor y no desde el miedo.

Porque cuanto más practicamos, más posibilidades tenemos de vivir conectados con nuestra Esencia.

Y ese es el camino de regreso a nosotros mismos.: pasar del ego al Ser, del miedo al Amor, de la inconsciencia a la Presencia.

¡Recuerda!

 El Amor, la Paz y la Gratitud nacen en tu propio Corazón.

                                                                                                            Kimi Turró

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