¿Cómo podríamos definir la identidad?
Por una parte, podría ser ese conjunto de rasgos de una persona que vienen determinados por su apariencia física, es decir, si somos altos, si somos bajos, el color de nuestro pelo, el color de nuestros ojos. Pero también es ese sistema de símbolos y de valores que nos permiten afrontar nuestras situaciones cotidianas.
La identidad se refiere al sentido de quiénes somos, que se desarrolla a través de la interacción con nuestro entorno social cultural, es decir, es la imagen que nosotros tenemos de nosotros mismos. Al nacer, somos auténticos y vulnerables, estamos conectados con nosotros mismos, y actuamos según sentimos. Si tenemos hambre lloramos, si estamos contentos hacemos ruidos, somos 100% libres. A medida que vamos creciendo y vamos interactuando con nuestro entorno más próximo, nos vamos dado cuenta que quizás llorar molesta, que no se debe hacer ruido, e inconscientemente vamos construyendo una armadura para proteger nuestra verdadera esencia, y así nuestra vulnerabilidad.
La apariencia que muchas veces mostramos no es nuestra apariencia real, sino que vamos construyendo una máscara, que viene determinada por el ego, que tiene que ver mucho con las expectativas de los demás.
¿Y qué es lo que necesita el ego y la identidad? Necesita la continua aceptación y aprobación de los demás. Por eso, la máscara, acaba escondiendo y acaba dejando debajo del baúl, esas sombras y esas fragilidades que tenemos como seres humanos .Porque creemos que si mostramos nuestras vulnerabilidades no vamos a ser aceptados nuestro entorno.

El ego juega un papel importante en nuestra identidad y personalidad, un exceso de ego podría ser destructivo para nosotros, por eso en mi opinión, deberíamos practicar la humildad, aceptando nuestros errores y las críticas constructivas, dejándonos de comparar con los demás, y valorando cuales son nuestras fortalezas y debilidades para poder aprender a tener una conciencia más activa de nosotros mismos, y a la vez aceptando también la debilidades de los demás, adquiriendo una actitud más empática.
Con lo cual, nuestra identidad puede ir variando a lo largo de todos nuestros años, no es estática ya que vamos teniendo diferentes relaciones sociales y culturales, y puede ir modificándose. De hecho, es necesario conocer la historia, nuestra historia, para poder construir nuestro presente y para poder mirar hacia el futuro. Como decía Elliot Gual, nadie puede ser esclavo de su identidad y todos tenemos esa posibilidad de cambio, de poder cambiar lo que nosotros realmente pensamos sobre nosotros mismos a través del autoconocimiento, que juega un papel fundamental en la toma de decisiones y en la interpretación de nuestras propias acciones y en las de los demás.
El autoconocimiento te da el poder de observar tu propio personaje, si eres capaz de ver tu máscara desde fuera, puedes dejar de ser el títere de tus heridas y puedes ser el director. Quizás no se trata de buscar o encontrar una identidad perfecta y estática, sino de tener el coraje de mirar debajo de la máscara y disolver el personaje, así de esa manera podemos aprender a vivir de una manera más auténtica.