El IV Festival de Cortometrajes Pedra del Diable: tres días en los que Parets del Vallès respiró cine
Durante tres días, el Teatre Can Rajoler dejó de ser únicamente un escenario para convertirse en una ventana abierta al talento, a las emociones y a las historias. Del 10 al 12 de julio, Parets del Vallès volvió a demostrar que el cine también se construye desde la cercanía, la pasión y el compromiso con la cultura. La cuarta edición del Festival de Cortometrajes Pedra del Diable ha supuesto la confirmación definitiva de un proyecto que ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad consolidada dentro del panorama cinematográfico español.

Más de 700 espectadores llenaron las diferentes sesiones del festival, una cifra récord que refleja el crecimiento constante de un certamen que, año tras año, amplía horizontes sin perder su esencia: acercar el mejor cine al público, dar voz a los nuevos creadores y convertir Parets del Vallès en un punto de encuentro entre profesionales, espectadores y talento emergente.
Cuando el talento vuelve a casa
La jornada inaugural dejó uno de los momentos más emotivos y significativos de toda esta edición. La sección especial «Dones fabricant Cinema» quiso rendir homenaje a tres profesionales de Parets del Vallès que hoy forman parte de la excelencia del cine español: Anna Moragriega, productora; Núria Dunjó, guionista, y Laia Casanovas, ingeniera de sonido.

Lejos de convertirse en un acto institucional, el coloquio fue una conversación íntima y cercana sobre los sueños, las dificultades y las oportunidades de una profesión tan apasionante como exigente. Las tres homenajeadas compartieron recuerdos de sus inicios, explicaron los retos de trabajar en grandes producciones cinematográficas y reivindicaron la importancia de seguir generando referentes femeninos dentro del sector audiovisual.
La emoción se respiraba en la sala. Por unas horas, Parets del Vallès vio cómo tres de sus profesionales más destacadas regresaban a casa para recibir el cariño de su pueblo. Fue un homenaje sincero, profundamente aplaudido, que difícilmente olvidarán tanto las protagonistas como el público asistente.

La Pedrera del Diable: el futuro del cine ya está aquí
Si hay algo que define al Festival Pedra del Diable es su capacidad para mirar hacia el futuro. Esa voluntad volvió a quedar reflejada en La Pedrera del Diable, una sección que se ha convertido en una de las grandes señas de identidad del certamen.
Durante las diferentes sesiones pudieron descubrirse nuevas miradas del cine nacional, directores y directoras que experimentan con nuevos lenguajes, nuevas narrativas y diferentes formas de entender el séptimo arte.
Junto a esta apuesta por el talento emergente estatal, La Pedrera del Vallès volvió a demostrar el excelente momento creativo que vive la comarca. El festival dio voz a los creadores del territorio, ofreciéndoles una plataforma real para mostrar sus trabajos ante el público y los profesionales del sector.
Esa doble mirada —hacia el talento emergente nacional y hacia los creadores locales— constituye, probablemente, una de las claves del crecimiento del festival.

Diablets: el cine también se aprende desde la infancia
Otra de las grandes protagonistas del festival fue la sección infantil Diablets, creada con el objetivo de formar a los espectadores del futuro y transmitir a los más pequeños el amor por el cine desde sus primeras emociones.
La programación supo combinar algunos de los grandes referentes de la animación española con las nuevas voces que están renovando el cine familiar contemporáneo. Los niños pudieron descubrir obras tan queridas como Cuerdas, de Pedro Solís, considerada una de las piezas más importantes de la animación española de las últimas décadas, así como disfrutar de la aventura de Tadeo Jones y el Sótano Maldito, que volvió a demostrar su enorme capacidad para conectar con públicos de todas las edades.

Junto a estos clásicos convivieron las nuevas generaciones de creadores, representadas por cortometrajes como April, de Corona Alonso y Carmen Meitín, una delicada obra que emocionó tanto al jurado como a los espectadores.
La respuesta del público infantil superó todas las expectativas, llenando la sala de entusiasmo, risas y emoción. El Premio del Jurado Infantil recayó precisamente en April, mientras que el Premio del Público Infantil fue para Rodeo, de Raquel Benita y Yan Magreñán, confirmando el excelente nivel de una sección que ya se ha consolidado como una de las más queridas del festival.
El festival donde los creadores dan la cara
Uno de los grandes atractivos del Pedra del Diable sigue siendo la cercanía entre los profesionales y el público. Lejos de las grandes alfombras rojas, aquí los creadores comparten sala con los espectadores, explican sus procesos creativos y convierten cada proyección en una conversación abierta.

Entre los invitados más destacados estuvieron Carlos Manuel Díaz, protagonista de Faustino; Andrea Álvarez, protagonista de De Sucre; la directora Anna Carbonell, autora de Prou Bé y codirectora de Por las tetas de Lucía; Carles Font, director de La Gran Esmaixada; Carlos Moriana, codirector de Tinieblas; y los productores Jordi Carbonell y Oriol Cardús, quienes compartieron con el público las dificultades, las ilusiones y los desafíos que existen detrás de cualquier producción cinematográfica.
Ese contacto directo continúa siendo uno de los rasgos más distintivos del festival.
Una Sección Oficial que refleja el gran momento del cortometraje
La Sección Oficial reunió algunas de las producciones más destacadas de la temporada. Cortometrajes premiados o seleccionados en los principales festivales nacionales e internacionales convivieron en una programación marcada por la calidad artística y la diversidad temática.

Drama, comedia, terror, animación, cine social e historias profundamente humanas demostraron que el cortometraje atraviesa uno de los momentos más brillantes de su historia.
Cada proyección se convirtió en una invitación a reflexionar, emocionarse y descubrir nuevas formas de contar el mundo.
Pep Callau puso el broche de oro a una edición histórica
La gala de clausura, presentada por el showman Pep Callau, combinó humor, ritmo y emoción en una ceremonia que puso el colofón a tres intensos días de cine.
Los premios reconocieron algunos de los trabajos más destacados de esta cuarta edición.
En la Sección Infantil, April, de Corona Alonso y Carmen Meitín, obtuvo el Premio del Jurado, mientras que el Premio del Público Infantil fue para Rodeo, de Raquel Benita y Yan Magreñán.
En La Pedrera del Diable, el galardón fue para Agosto Cansuto, de Jesús Moreno. La sección La Pedrera del Vallès distinguió ex aequo a In Dreams, de Lucía Rubial, y La cartera, de Diego Escamilla y Arnau Parès.

En la Sección Oficial, el palmarés quedó compuesto por:
- Mejor Actriz: Andrea Álvarez (De Sucre).
- Mejor Banda Sonora: Zeltia Montes (Cara de Cona).
- Mejor Actor: Carlos Manuel Díaz (Faustino).
- Mejor Canción Original: Placenta, de Clara Peya (Abril).
- Mejor Cortometraje: Abril, dirigido por Alexandra Iglesias.
Mucho más que un festival
Cuando se apagaron las luces de la sala y cayó el telón, quedó la sensación de que durante tres días Parets del Vallès había vivido algo mucho más profundo que un festival de cine.
El Festival de Curts Pedra del Diable ha vuelto a demostrar que la cultura es una herramienta de cohesión, que el cine tiene la capacidad de unir generaciones y que el talento necesita espacios donde crecer. Ha sido un festival que ha mirado al futuro sin olvidar sus raíces, que ha homenajeado a quienes han abierto camino y que ha dado voz a quienes empiezan ahora a escribir su propia historia.
Con una asistencia récord, una extraordinaria respuesta del público y una programación que ha sabido combinar talento consolidado, nuevas miradas, compromiso social y una firme apuesta por la infancia, esta cuarta edición marca un antes y un después en la historia del Festival Pedra del Diable.

El reto de la quinta edición será seguir creciendo. Pero, después de lo vivido durante estos tres días en el Teatro Can Rajoler, una cosa parece evidente: el Pedra del Diable ya no es únicamente un festival de cine. Es un proyecto cultural que ha echado raíces en el territorio y que, año tras año, continúa escribiendo una nueva página en la historia del cortometraje español.