El Séptimo Pecado, Hope

Hope (호프) de Na Hong-jin

El nuevo cine fantástico coreano

Hope (호프) es una película surcoreana de ciencia ficción y monstruos escrita, dirigida y coproducida por Na Hong-jin, su primer largo desde “El extraño” (The Wailing, 2016). Compitió por la Palma de Oro en Cannes, donde se presentó el 17 de mayo de 2026, y llegó a Corea el 15 de julio, a Estados Unidos el 9 de septiembre y a España el 30 de octubre. Dura 156 minutos en su montaje final (160 en Cannes). Tiene el mayor presupuesto de la historia del cine coreano. La protagonizan Hwang Jung-min (el jefe de policía Bum-seok), Zo In-sung (el cazador Sung-ki) y Hoyeon (la agente Sung-ae), con Michael Fassbender, Alicia Vikander, Taylor Russell y Cameron Britton como el clan alienígena. El equipo técnico incluye a Hong Kyung-pyo en fotografía, Michael Abels en música y Kim Sun-min en montaje.

En Hope Harbor, un pueblo de ancianos, los refuerzos han sido desviados a combatir incendios y las comunicaciones están cortadas; mientras la policía defiende el pueblo, en la montaña los cazadores que salen a buscar a la bestia acaban cazados. Lo que empieza como ignorancia escala, según la sinopsis oficial, hasta una tragedia de proporciones cósmicas.

Hope no inaugura un género nuevo, pero muestra que el cine coreano puede llevar sus tradiciones de género a la escala de una superproducción sin copiar la fórmula hollywoodiense. La paradoja es que ese gesto se apoya en piezas de Hollywood, como su reparto internacional o su compositor. Desde El Séptimo Pecado te invitamos a un debate a que descubramos esta nueva aventura audiovisual.

¿Un nuevo cine fantástico frente al desgaste de Hollywood?

Hope funciona como prueba de si el cine coreano puede ocupar el espacio del blockbuster fantástico. Na Hong-jin lo plantea como un reto industrial: quiso que los efectos visuales coreanos alcanzaran un nivel que no habían tenido, sin recurrir a las convenciones del cine de criaturas, y recuerda que no existía referencia de una criatura a plena luz del día, así que empezaron desde cero. Frente a la lógica de delegarlo todo en el software, defendió rodar las acciones de los actores en la realidad siempre que fuera posible y poner criatura y acción en el mismo plano (Cineplay, 2026). La prensa coreana lo lee como una evolución del cine de género del país, que gana escala y pulido, más que como una ruptura.

La película también invierte la jerarquía hollywoodiense. Una sutil inversión que actores como Fassbender, Vikander y Russell interpreten, cubiertos de CGI, al clan alienígena, un guiño a cómo Hollywood ha tratado a los intérpretes asiáticos como «otros». Los datos matizan la idea de un relevo. La recepción es polarizada: en Corea, las reacciones oscilan entre un uno y un cinco, aunque superó los dos millones de espectadores en cinco días y lideró la taquilla. “Hope” no nace al margen de Hollywood: su reparto incluye estrellas de Hollywood, su música es de un compositor estadounidense, la distribuye en Norteamérica Neon, la casa que llevó Parásitos, y Na la concibió como el primer capítulo de una posible franquicia.

La lectura más ajustada es que “Hope” no sustituye a Hollywood, sino que compite en su terreno con herramientas propias: producción local, riesgo autoral y un reparto internacional puesto al servicio de una mirada coreana.

Ciencia ficción, terror y comedia negra: ¿un nuevo género?

Describir “Hope” como un “cóctel” que mezcla ciencia ficción, terror, acción y comedia. Un “gonzo sci-fi action comedy”con humor de brocha gorda y comedia física. Destaca su humor “bawdy” y momentos de comedia física ampulosa. Por parte de algunos críticos añaden el western, el terror y la investigación policial como géneros que esta pelicula transita . El propio Na confiesa que le da vergüenza llamarla ciencia ficción y que busca la experiencia antes que el género, situar al espectador en medio de la película.

¿Es nuevo?

Más que un género nuevo, es una tradición escalada. La prensa coreana subraya que la mezcla conserva los rasgos de Na: el miedo esencial, la comedia negra y una investigación rigurosa de la realidad o la locura. Es la misma química que ya ensayó en “El extraño”, que combinaba terror, humor y procedimiento policial, y que el cine coreano exploró con “The Host” (2006), cuyo montador, Kim Sun-min, firma también “Hope”. La novedad es la escala: un presupuesto récord y un tono de superproducción para una hibridación que antes vivía en el cine medio. Tampoco es exclusivo de Corea: el cine de Hong Kong mezcla acción y comedia desde hace décadas. Lo que sí puede afirmarse es que “Hope” es su versión más ambiciosa hasta la fecha.

¿Funciona la mezcla?

Las opiniones se dividen. Quienes la defienden la ven como un viaje “caótico, inventivo e inquietante”; quienes la critican hablan de un ritmo irregular y de personajes esquemáticos o de una trama delgada con personajes de dibujo animado. RogerEbert.com lo describe como una película desestabilizadora y a la vez desbordantemente entretenida, ahora: ¿Que opinas tu?.

La mezcla tiene, sin embargo, una lógica temática. Según la sinopsis oficial, lo que empieza como ignorancia siembra el desastre y escala, a través del conflicto humano, hasta una tragedia de proporciones cósmicas. Na escribió en su nota de dirección que toda tragedia empieza en la perspectiva. Desde ahí, el humor es la forma que adopta la ceguera de los personajes, y el terror y la ciencia ficción, su consecuencia. Es una lectura interpretativa, pero explica por qué el tono cambia sin pedir permiso.

Una banda sonora prodigiosa

La música es de Michael Abels, el compositor de “Déjame salir”, “Nosotros” y “Nope” de Jordan Peele. Escribió una gran partitura orquestal grabada en el Synchron Stage de Viena con unos 70 músicos, según los materiales de prensa de la productora. Abels explica que la partitura está estructurada para que su estilo evolucione con la película: en la primera parte, el sonido construye tensión de forma constante, y en la segunda, la orquesta añade energía épica a las secuencias de acción.

La crítica respalda el entusiasmo del planteamiento. Se habla de una partitura “de pecho” con la arrogancia orquestal del Hollywood clásico, de un score martilleante que genera ansiedad y de una música que alterna entre un malestar ominoso y una intensidad propulsiva. Desde mi punto de vista la colocó, junto a la fotografía, los efectos visuales y las escenas de especialistas, entre los elementos que rinden a un nivel que Hollywood envidiaría. La banda sonora se ha publicado también como álbum.

El diseño sonoro es la otra mitad. Na dice que el mayor trabajo de posproducción lo dedicó al sonido, algo que el espectador suele infravalorar y que buscó una sensación de espacio sonoro muy amplia. Los créditos de Cannes asignan el sonido a Kim Chang-sub y la prensa mexicana destaca la invención de un idioma inquietante para los alienígenas. Para RogerEbert.com, el paisaje sonoro es casi un protagonista junto al jefe de policía.

Hay, sin embargo, una paradoja que matiza la tesis del nuevo cine coreano. El elemento más celebrado de la película es una partitura orquestal de estilo clásico, compuesta por un estadounidense. Lo más “hollywoodiense” de “Hope” es también lo que más brilla. Un análisis honesto de la tesis debe reconocer esa tensión: la identidad de la película no está en rechazar las herramientas de Hollywood, sino en usarlas con una mirada propia.

Dirección de fotografía: tecnología al servicio de la narración

La fotografía es de Hong Kyung-pyo, que repite con Na tras “El extraño” y cuya trayectoria incluye “Madre” de Bong Joon-ho y “Burning” de Lee Chang-dong. Su decisión más llamativa fue narrativa: la película empieza por la mañana y termina antes del anochecer, y Na le pidió desde el guion que no hubiera noche, sino un bosque que se sintiera como noche. El rodaje en un bosque de Rumanía incluyó grabación a 120 fotogramas por segundo en penumbra. THR destaca que es un raro thriller de acción casi enteramente a plena luz del día, con una cámara virtuosa.

La cámara. Se rodó con lentes de gran angular para acercar la cámara a los personajes y aumentar la sensación de velocidad. Para la acción, el equipo contó con XM2, especialistas en cámaras de las sagas “007” y “Misión: Imposible”, y usó motos eléctricas, un wire cam y un sistema de slider capaz de alcanzar 200 km/h. A la vez, la planificación fue de una disciplina poco habitual en un blockbuster: según Hong, importaba una cámara principal por escena, y las secundarias tenían poca relevancia. El resultado incluye planos subjetivos sobre el hombro y persecuciones filmadas a ras de asfalto y el uso de drones para completar el elenco técnico.

Sin delegarlo todo en la posproducción. Na quiso rodar las acciones de los actores en la realidad siempre que fuera posible y fusionar la acción clásica con criaturas digitales en el mismo plano, en lugar de depender por completo de los efectos visuales. Los actores hicieron sus propias escenas de riesgo tras pruebas y ensayos repetidos, de ahí que muchos planos salieran a la primera, como el rescate a caballo. Con todo, la película tiene más de 400 planos con criaturas y su posproducción continuó hasta poco antes del estreno y ahí está su punto débil: el render digital pierde peso y textura frente a unos decorados físicos de primer nivel.

La conclusión es que “Hope” es, ante todo, un triunfo de la cámara física y un desafío todavía no resuelto del efecto digital. El equilibrio entre ambos explica por qué la crítica alaba la puesta en escena y discute la criatura.

Un guion que es una montaña rusa

La metáfora de la montaña rusa está en las propias fuentes: Bong Joon-ho describió “Hope” como una montaña rusa de euforia y frenesí desbocado, una montaña rusa con aliens, tensión y excesos. Hong Kyung-pyo recuerda que las 30 páginas de sinopsis en prosa ya transmitían el ritmo de la película. THR habla de un ritmo “adrenalizado” y Discussing Film, de un guion que mantiene al espectador adivinando porque es imposible prever qué viene.

La estructura. El relato se divide en dos líneas: la del jefe de policía Bum-seok en el pueblo y la de los cazadores en la montaña. Tarda casi una hora en mostrar a la criatura, lo que construye una pendiente lenta antes de la caída: un toro mutilado, una investigación y un pueblo que se queda sin refuerzos. Después se encadenan persecuciones, combates y ataques con apenas pausa.

Las pausas para respirar. Las pausas del guion son, sobre todo, cómicas: humor físico, chistes escatológicos y un tono de farsa que rompe la tensión. Interpretado en términos de ritmo, ese humor funciona como el tramo plano de la montaña rusa: deja respirar antes de lanzar de nuevo al vacío. Es una lectura analítica; no figura como intención declarada de Na, que dice que quiere colocar al público en medio de la película.

El coste del viaje. Los mismos críticos que aplauden el vértigo señalan sus costes. Con 156 minutos en su montaje final, hay quien la considera demasiado larga, con un ritmo irregular y personajes poco desarrollados y una trama delgada. El final, que apunta a una historia propia de los alienígenas, divide al público y no olvidemos que Na ya ha escrito una secuela “Hope” es una montaña rusa muy bien construida, pero todo el recorrido es subida y bajada: la profundidad de personajes se queda por el camino.

“Hope” no sustituye a Hollywood, ni lo pretende,  pero demuestra que el cine coreano puede competir en su escala con riesgo autoral. Su mezcla de ciencia ficción, terror y comedia negra no es un género nuevo, sino la tradición coreana llevada a superproducción. La música es, en efecto, prodigiosa, aunque sea la parte más hollywoodiense del conjunto. La fotografía pone la tecnología al servicio de la acción física, con una cámara y unos especialistas notables y un efecto digital que no siempre está a la altura. Y el guion es una montaña rusa real, con las pausas cómicas que sugiere la tesis, pero a costa de personajes y de duración. La película acierta cuando confía en el cuerpo y la cámara, y flaquea cuando confía en el render. Su mayor logro es haber convertido una polémica en una conversación sobre hasta dónde puede llegar el cine coreano de género.

“Porque el mejor cine, siempre es una conversación tras los créditos, una copa de vino o un café…o quizás en esta ocasión un momento de reflexión.

¿Con qué pecado sigues el diálogo?”

Miquel Claudì-Lopez

Comunicador Audiovisual

Periodista

@miquelclaudilopez

@enlaaceradeenfrete

@queerascinema

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