Fortaleza compartida

Muros de fortaleza impiden ser atravesados,

levantados con manos temblorosas

que aprendieron a protegerse antes que a confiar.

Altos, densos, silenciosos,

castillos que guardan historias

que nadie ha sabido escuchar.

En la piedra más dura

aparecen grietas de flaqueza,

fisuras que tiemblan cuando un rayo de luz

se atreve a rozarlas.

Y en ese espacio donde la luz se cuela,

las almas se reconocen.

desde la verdad desnuda

que solo aparece cuando cae la armadura.

Unión de almas empoderadas,

que no buscan salvarse,

pero sí acompañarse.

Juntas, llenan pozos de esperanza

que antes parecían secos,

pozos donde solo quedaban ecos

de lo que alguna vez dolió.

Y así, entre muros que se suavizan

y grietas que se vuelven caminos,

la fortaleza deja de ser encierro

para convertirse en hogar.

Un hogar donde la luz entra sin pedir permiso

y la esperanza se queda a vivir.

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3 comentarios en «Fortaleza compartida »

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