Queer As Cinema + «A una isla sin ti»

“A una isla de ti” de Alexis Morante

Un panfleto turístico de Canarias con Raibow washing mal hecho.

El panfleto turístico como síntoma, no como decorado

Totalmente de acuerdo con José Cano, de Cine con Ñ, la describió directamente como una película formulaica y perezosa más interesada en servir de panfleto turístico sobre ligar en Canarias para hombres gays de alto poder adquisitivo que en contar una historia. Manuel J. Lombardo fue en la misma línea, señalando que el guion parece escrito con un manual de clichés para comedias alocadas en una mano y el libro blanco de promoción turística de Canarias en la otra. Otras críticas más benévolas confirman el síntoma aunque lo lean en positivo: la película recurre con desparpajo a todos los tópicos posibles del género de enemigos a amantes, amor inconveniente, enredos, malentendidos, el ex inoportuno acumulados sin demasiado filtro, y hasta se advierte que no merece la pena analizarla buscando verosimilitud porque no juega a eso. Es decir: el propio ecosistema crítico admite que la trama es un vehículo, y el paisaje con Agaete, Maspalomas y Arguineguín tratados casi como coprotagonistas es lo que realmente vende la función.

Un vamos de “modernas” y abiertas de mente pero nos quedamos en un discurso vacío, sin algo que aportar llenando de clichés que si las escritoras de “Ética Promiscua” (Dossier Easton y Janel W. Hardy) la llegan a ver les da un ataque.

El conflicto diluido

El conflicto «se llena de tópicos» tiene respaldo incluso en las reseñas más amables: se apunta que la contemplación del entorno adquiere tanto protagonismo que la progresión dramática queda relegada a un segundo plano. Es un dato relevante: el paisaje no solo vende turismo, literalmente le come tiempo de pantalla al desarrollo del conflicto.

Dónde se pierde el tema de familias no convencionales

La premisa tenía potencial serio: Iván es bisexual declarado, y con su esposa Famara conviven con entera libertad sin inmiscuirse cada uno en la vida del otro ( Un modelo de familia abierta que podría sostener una película entera). Y hay una lectura, la de EscribiendoCine, que defiende que ahí está el verdadero tema: el conflicto no gira en torno a la aceptación social ni la identidad sexual, sino a cómo una nueva relación obliga a reorganizar vínculos que parecían tener un lugar definido, en una negociación emocional donde nadie lucha contra prohibiciones externas.

El problema, es que esa promesa de explorar la reestructuración familiar no convencional queda subordinada al enredo de comedia romántica clásica y al escaparate turístico. La bisexualidad de Iván se plantea como un dato de arranque, no como un territorio dramático que se habite: no vemos gestionarse en pantalla el estigma real que sí soporta la bisexualidad (la sospecha de «indecisión», la invisibilización en espacios tanto hetero como gais), sino que se da por resuelta y asumida desde el minuto uno, lo cual dramáticamente es cómodo pero empobrecedor.

Canarias como «destino para follar”

La crítica más dura lo confirma sin rodeos: se habla de la exaltación LGTBI de Maspalomas y sus dunas tratada casi como postal. Canarias no se construye como espacio de vida familiar diversa, sino como parque temático de ligoteo, que es una reducción bastante distinta y más superficial que la de presentar la isla como refugio de libertad afectiva real. Siempre he defendo la tesis que una buena comedia es un drama desde otro punto de vista para que el espectador se proyecte en los personajes, pero aquí todo cae aa un vacío y aun ridiculo.

El Lesbianismo

Totalmente ridiculizado, dando una imagen de misoginia por parte del director. Realmente preocupante esta visión llena de sesgos y una imagen muy lejana a la realidad de un colectivo que ha luchado por ser visible, simplificado de con una falta de respeto insostenible.

La responsabilidad emocional minimizada

Si el motor es la comedia de enredo con base en el «amor a primera vista» y el ex que llama en mal momento, las consecuencias reales de mentir a la mejor amiga sobre acostarse con su padre, o de reorganizar una familia ya asentada, quedan resueltas por convención de género antes que por trabajo emocional. Es el patrón clásico de la rom-com de los 90 la disculpa en el aeropuerto, el gesto grande al final, el perdón instantáneo. Trasladar esa maquinaria casi sin fricción a una familia abierta con hijos de por medio es precisamente lo que la deja «floja»: el género exige resolución rápida y simpática, y el tema de fondo (romper la palabra dada dentro de un pacto de familia no convencional) exigiría un tratamiento mucho más incómodo del que la película parece dispuesta a dar.

Dando una imagen contraria a los verdaderos conflictos que existen en el colectivo LGTBIQA+ y más aun en los prejuicios sociales.

La película tiene unos temas potentes: familias no convencionales, bisexualidad, responsabilidad afectiva fuera del molde monógamo tradicional y lo abandona a medio camino a favor de vender Canarias como destino y ejecutar la maquinaria de rom-com heteronormativa de los 90 «en gay”. Quedando como comentario de cuñado en bar:

“yo soy una persona moderna y abierta hasta tengo un amigo gay”

Dialoguemos, debatamos, compartamos.

QUEER AS CINEMA +: 

«Donde también hay cada película, que dan motivos para seguir educando.»

Miquel Claudí-López

Comunicador Audiovisual 

Periodista 

@miquelclaudilopez 

@enlaaceradeenfrente 

@queerascinema

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